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Friday, April 20, 2018

Weekly Tip INARBE: Trump tiene razón

Por Antonio Gómez

Este título, que a muchos puede parecer provocativo, es la hipótesis que se quiere contrastar en esta nota. Se trata de mostrar si en la Teoría Económica del Comercio Internacional se puede encontrar justificación para las agresivas medidas proteccionistas que el gobierno estadounidense está implantando frente a los productos procedentes de otros países. Por “justificación” aquí se entiende que las medidas de política comercial mejoren el nivel de bienestar de Estados Unidos en su conjunto.

 

En general, los modelos teóricos de competencia perfecta de Comercio Internacional muestran que la mejor opción para un país es el libre comercio. Es el caso, por ejemplo, de los modelos de David Ricardo o de Heckscher-Ohlin-Samuelson. Luego para bienes caracterizados por este tipo de estructura de mercado, Trump se equivoca.

 

Sin tratar de hacer un repaso exhaustivo de la Teoría, vamos directamente a casos en los que Trump puede tener razón. Por ejemplo, los modelos basados en economías de escala podemos dividirlos en dos grupos. Los basados en economías de escala internas y los basados en economías de escala externas. Dentro de estos últimos, se puede demostrar que es mejor para un país la autarquía que el libre comercio, aunque no en todos los casos. Para ciertas funciones de oferta y demanda del país y del resto del mundo, una política de cierre total al producto extranjero puede resultar beneficiosa para el conjunto del país en términos de bienestar.

 

Continuando con el marco de economías de escala, está el caso de la industria naciente. También se puede demostrar que Estados Unidos puede mejorar su bienestar poniendo barreras a la entrada de un producto extranjero que ellos no producen. Para ello debe ser capaz, tras un proceso de aprendizaje, de llegar a niveles de costes medios inferiores a los de sus competidores extranjeros. El ejemplo paradigmático es lo que le pasó a Corea del Sur con la industria del automóvil. Las pérdidas de bienestar iniciales quedan más que compensadas con las ganancias posteriores. Si el arancel fijado por Trump para algún bien fuera prohibitivo, podríamos estar en este caso.

 

Otro caso que podría dar la razón a Trump lo tenemos en el denominado arancel óptimo. Los “países grandes” (esto es, aquéllos que con su política comercial afectan a los precios mundiales), incluso en un marco competitivo, pueden fijar aranceles relativamente bajos que mejoren su relación de intercambio. Esto puede permitirles aumentar el número de bienes importados que pueden adquirir por unidad exportada, lo que mejora su bienestar. Y Estados Unidos, para muchos bienes, es un “país grande”.

 

En resumen, podemos encontrar algunos casos (estos y otros tan relevantes como estos) con los que la protección mejoraría el bienestar de Estados Unidos. Entonces, ¿Trump tiene razón? Respuesta con la típica sentencia de economista: Depende. Porque también podemos encontrar multitud de modelos y ejemplos en contra. Los expertos tienden a defender que lo negativo va a pesar más que lo positivo para el bienestar del conjunto de los estadounidenses. Pero Trump había prometido hacer esto durante la campaña electoral que ganó.



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