• EN
  • ES


Noticeboard


Friday, September 8, 2017

Weekly Tip INARBE: La mejora de la eficiencia energética, el efecto rebote y el crecimiento económico

Por Pablo Arocena

La mejora de la eficiencia energética constituye un pilar clave para reducir el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero. Parece natural esperar que una mejora de la productividad en la utilización de la energía, es decir una reducción de la cantidad necesaria para producir una unidad de producto, debería traducirse en una reducción del consumo de energía de igual proporción. Sin embargo, existen varias razones por las cuales el potencial de ahorro energético puede no corresponderse con el ahorro real, debido a que una parte de las estimaciones técnicas de los ahorros de energía podrían ser anuladas por el denominado efecto rebote. El efecto rebote es el término con el que se conoce a una variedad de mecanismos que se derivan del comportamiento económico de productores y consumidores y que reducen el ahorro de energía que posibilitaría la mejora de su eficiencia.

Eficiencia energética

El origen del efecto rebote está en el cambio del precio efectivo de la energía. Así, para cualquier factor de producción, si aumenta su eficiencia se reduce su precio por unidad de servicio (es decir, su precio efectivo o precio implícito). Esto desencadena una respuesta positiva de la demanda directa de energía por parte del productor o consumidor cuya eficiencia ha mejorado (debido a los efectos renta y sustitución), así como del resto de la economía a través de un conjunto de efectos indirectos. La fuerza de esta demanda es la que determina la magnitud del efecto rebote.

Además de los efectos directos, se producen una serie efectos indirectos que inciden sobre la demanda total de energía de la economía. Así, los consumidores pueden utilizar el aumento de sus ingresos procedentes del ahorro energético a aumentar su consumo de otros bienes y servicios, los cuales precisan a su vez de energía para su producción y provisión. Por otra parte, están los efectos relacionados con los cambios en la participación de los sectores en la economía: dado que los productos relativamente intensivos en energía se benefician más de la caída de los precios efectivos de la energía, se produce un mayor crecimiento relativo de estos sectores. Finalmente también se genera un efecto competitividad, originado en la caída de los precios de los productos básicos que utilizan la energía como factor de producción, lo cual aumenta la productividad y estimula el crecimiento económico.

Esta idea acerca de cómo la mejora en la eficiencia energética afecta al consumo de energía fue desarrollada por primera vez por el economista William Stanley Jevons en su obra The Coal Question (1865). Jevons observó que la introducción de las nuevas máquinas de vapor más eficientes reducían inicialmente el consumo de carbón, lo cual conducía a una rebaja de su precio. Esto significaba que no solo más gente podía permitirse utilizar carbón, sino que el carbón se hacía económicamente viable para nuevos usos, lo cual en última instancia llevaba a aumentar las toneladas consumidas de carbón. La naturaleza del efecto rebote es pues conocida desde hace mucho tiempo, es su magnitud y relevancia la que está sometida al debate y evaluación empírica.

Los investigadores del INARBE Pablo Arocena, Antonio Gómez y Sofía Peña han desarrollado un modelo de equilibrio general aplicado para  simular el impacto que tendría una mejora de la eficiencia en el uso de la energía en el conjunto de la economía española. La investigación tiene su origen en un capítulo de la tesis doctoral Three Essays on the Economic Analysis of Energy Efficiency defendida por Sofía Peña el pasado mes de julio en la UPNA. En el escenario base se simula una mejora del 5% en la eficiencia energética en todos los sectores productivos de la economía. Los resultados globales muestran que tal mejora contribuiría a expandir el PIB de la economía española en un 0,61% y el empleo en un 0,45%. Al mismo tiempo, este crecimiento económico se lograría con un consumo menor de electricidad (-2,34%), gas (-2,01%), combustibles derivados del petróleo (-1,90%) y carbón (-1.76%). Por otra parte, pone de manifiesto que la reducción esperable en el consumo de energía sería significativamente inferior al 5%, destacando la magnitud del efecto rebote en la economía española

Nuestro trabajo sugiere que es necesario reconocer y tener en cuenta los efectos rebote en el diseño y evaluación de la eficacia de las políticas de ahorro energético. En España el Plan de Ahorro y Eficiencia Energética 2011-2020 menciona la posibilidad de que se hubieran producido ciertos efectos rebote en el consumo de energía en hogares y el alumbrado público a la hora de evaluar los ahorros de energía alcanzados en estos sectores imputables a las medidas incluidas en los planes de acción anteriores (págs. 71-75). No obstante, no se cuantifican estos efectos y tampoco se tienen en cuenta en la fijación de objetivos de ahorro energético para 2020. Si no se reconoce la magnitud del efecto rebote, es difícil que se considere la conveniencia de aplicar medidas y políticas de intervención para mitigarlo. No obstante, no debemos olvidar que las mismas fuerzas desencadenantes del efecto rebote son también impulsoras del crecimiento económico. Por tanto, en la medida que las eventuales medidas mitigadoras del efecto rebote actúen como fuerzas reductoras de la demanda, ambos objetivos parecen a priori difíciles de conciliar. Para el decisor público se plantea por tanto un reto formidable: diseñar e implementar políticas orientadas a mitigar el efecto rebote que sean compatibles con el crecimiento económico. 



Research Institutes
Jeronimo de Ayanz Building
Public University of Navarre
Campus de Arrosadia 31006 - Pamplona
Tel. +34 948 169512
Contact by E-mail