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Miércoles 9 de agosto de 2006 [Investigacion]

"El franquismo utilizó ingresos presupuestarios para incentivar sectores como el industrial o el agrícola a través de exenciones fiscales"

Así lo asegura la economista Aurelia Hernández en su tesis doctoral defendida en la Universidad Pública de Navarra, donde analiza la fiscalidad en el franquismo

zoomLa autora de la tesis, Aurelia Hernández Moyés

La autora de la tesis, Aurelia Hernández Moyés

"En 30 de los 40 años del periodo franquista se produjo un exceso de recaudación sobre el presupuesto que fue atribuido de forma propagandística a las virtudes de la política fiscal practicada. Sin embargo, en realidad fue utilizado como uno de los instrumentos que propiciaron una generosa política de exenciones y desgravaciones a sectores muy concretos, como el industrial o el agrícola". Esta es una de las conclusiones de la tesis doctoral "Evolución y determinantes de la fiscalidad franquista" que la Doctora en Economía Aurelia Hernández Moyés ha llevado a cabo en la Universidad Pública de Navarra.

El trabajo ha sido dirigido por el Catedrático de la Universidad Pública de Navarra Joseba de la Torre Campo y recibió la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad de un tribunal presidido por Francisco Comín Comín de la Universidad de Alcalá de Henares.

Aurelia Hernández Moyés es Licenciada y Doctora en Economía por la Universidad Pública de Navarra. Investigadora en el área de Historia Económica del Departamento de Economía de esta Universidad, es autora de una decena de artículos así como de diversas aportaciones en congresos nacionales e internacionales. En la actualidad trabaja en dos líneas de investigación en torno a la Fiscalidad y la Economía en el siglo XX y una segunda sobre las transformaciones de los mercados de crédito agrario entre el feudalismo tardío y el capitalismo.

Evolución fiscal

La tesis aborda las reformas fiscales en el franquismo. Un estudio en palabras de la investigadora "necesario ya que no ha sido hasta ahora suficientemente atendido por parte de la historiografía española y que es importante por la relevancia que tiene en el análisis de la realidad social y económica del país".

El estudio de la fiscalidad en el franquismo llevado a cabo por Aurelia Hernández quedó estructurado en dos bloques. "Por un lado la evolución del sistema fiscal a largo plazo y por otro, los determinantes del mismo".

De todos los enfoques que hay para abordar este tema Aurelia Hernández adoptó el "llamado institucional en donde se tienen en cuenta los distintos intereses contrapuestos que aparecen en la elaboración de las reformas fiscales". En primer lugar se estudió el pensamiento fiscal de los Ministros de Hacienda durante el franquismo.

Para ello Aurelia Hernández estudió los discursos que éstos pronunciaron en las Cortes, especialmente los referidos a la situación presupuestaria. Con ello se trataba de analizar "si el régimen franquista había sufrido alguna evolución, también, en lo referente a las ideas fiscales". No obstante, puntualiza la investigadora que "no hay que olvidar, que el estudio de la economía a través de estos discursos supone un sesgo, dada la intencionalidad propagandística de los mismos".

De ahí que después se estudiaron los resultados de la política realizada, "a través de las cifras de ingresos, tratando de ver la diferencia entre lo previsto y lo recaudado. Para ello utilizamos respectivamente las cifras de presupuesto y de recaudación".

A continuación, Aurelia Hernández abordó el funcionamiento del propio sistema fiscal estudiándolo desde sus planteamientos iniciales. "Para esto trabajamos las enmiendas presentadas a los proyectos de ley de reforma fiscal, teniendo en cuenta que la labor de las Cortes franquistas difiere bastante del actual sistema parlamentario. También comprobamos si había otras personas e instituciones implicadas en el proceso de reforma. En concreto analizamos a quién representaban los procuradores".

Principio de sencillez frente a equidad

Por lo que respecta a la dinámica del pensamiento fiscal del régimen, el estudio llevado a cabo por Aurelia Hernández permite concluir que de los tres principios fiscales comúnmente admitidos más importantes: sencillez administrativa, suficiencia y equidad, "en general, cuando se planteaba el conflicto entre justicia o sencillez, el sistema tendía a apoyar a éste último en detrimento del primero. A través de él es posible lograr un nivel deseado de liquidez sin necesidad de ajustar exactamente la capacidad de pago de los contribuyentes".

Además señala "a lo largo de este periodo hubo un predominio de la imposición indirecta sobre la directa y a la vuelta a los sistemas de determinación global de las bases". Sin embargo, "el principio de equidad es un principio básico en la economía y, a pesar de su mayor presencia en los discursos de los últimos ministros franquistas, no fue materializado con tenacidad hasta la reforma de 1977".

Esto permite afirmar que "a lo largo del periodo franquista la política sobre fiscalidad fue evolucionando de forma lenta pero continua, desde la ortodoxia clásica hacia ideas próximas al keynesianismo".

Del estudio del contraste entre los planes fiscales y las cifras presupuestarias a través del análisis de los ingresos presupuestarios se desprende "la existencia de un exceso de la recaudación sobre el presupuesto, en 30 de los 40 años estudiados. Además se ha comprobado que la cuantía era alta, alcanzándose cifras de hasta un 30% en la diferencia".

En opinión de esta investigadora "de haberse recaudado lo presupuestado, los déficit consignados hubieran sido mayores y los superávit menores de lo que se plasmaron en realidad, y la situación de la economía, por tanto, no se hubiera visto igual".

A la vista de este resultado, Aurelia Hernández se planteó en su investigación algunas cuestiones relacionadas con el exceso recaudatorio. "Queríamos saber si los ministros eran conscientes de esta situación, cuál era la naturaleza de este exceso, y si era un resultado buscado o por el contrario inesperado. Además también analizamos si se ajustó el presupuesto a la recaudación para aprovechar el potencial de la economía en un ciclo expansivo. Esto podría haber servido para aumentar el nivel del gasto público, especialmente en los sesenta, cuando el sector público empezaba a tener más peso en la economía".

Respecto a la primera cuestión, Aurelia Hernández responde afirmativamente. "Los ministros sabían de ese exceso de recaudación, aunque no hay indicios de que fuera algo buscado, más bien imprevisto. Es más, su existencia produjo cierta confianza en la situación económica". Las razones esgrimidas por los ministros "fueron atribuidas a las virtudes de su política fiscal. Así el exceso en los ingresos se presenta de manera propagandística; en 1953 como un éxito de la lucha contra el fraude, hecho de dudosa veracidad, o como el resultado de la reforma fiscal de 1957 por parte del ministro que la realizó".

Sin embargo, en opinión de la investigadora "a pesar de la propaganda que se realizó afirmando que ese exceso recaudatorio imprevisto iba a ser aplicado al desarrollo de la economía, fue utilizado como uno de los instrumentos que propiciaron una generosa política de exenciones y desgravaciones a sectores concretos. Esta aplicación del exceso de la recaudación condicionó necesariamente el desarrollo económico".

"Efectivamente, prosigue la investigadora, a través de exenciones fiscales, hubo interés en obtener incentivos a la inversión, exportación o demanda de políticas proteccionistas en determinados sectores muy concretos, como el industrial o el agrícola".

Visión crítica de los contribuyentes

Además de la visión de la Administración, en la tesis doctoral se expone por primera vez la de los contribuyentes, a través de los procuradores. En este caso afirma la investigadora "es una visión muy crítica con el sistema fiscal y muy diferente a la complaciente de la Administración". Así los contribuyentes "consideraban que estaban expuestos a una falta de garantías debida a las presunciones extracontables realizadas por la Administración, como las evaluaciones globales. Por otro lado, también sentían una cierta inseguridad jurídica que se basaba en la subordinación de los derechos de los contribuyentes a los criterios de la Administración".

Desde el punto de vista de la Administración, por el contrario, "la escasez de recursos impositivos se achacaba a la falta de medios administrativos y, sobre todo, al fraude, del que se hacía responsable a los contribuyentes".

Como conclusión de este apartado se puede afirmar "que aunque las relaciones entre administración y contribuyentes se basaban en la desconfianza mutua, sin embargo también se aprovechó el funcionamiento del sistema fiscal para promover determinadas medidas dirigistas".

El siguiente aspecto estudiado en la tesis se refería a la importancia del poder del empresariado en el aspecto concreto de la fiscalidad. Para ello Aurelia Hernández analizó "no sólo qué enmiendas se presentaban sino quienes lo hacían. Así hemos constatado que en un gran porcentaje los procuradores que presentaban enmiendas tenían relación con la empresa privada, en la mayoría de los casos, en puestos de alta dirección".

En este ámbito destaca la importancia de un órgano del franquista Sindicato Vertical, "el Consejo Nacional de Empresarios, pues ahí era donde se estudiaron los proyectos de ley y se debatió la viabilidad o no de interponer enmiendas a los mismos, favorables a un sector particular. Igualmente hemos constatado otros cauces de gestión personal dentro del sindicato, que constatan la existencia de influencia de algunos empresarios dentro del sistema. Es decir se ha hecho patente la existencia de un componente empresarial en el dirigismo fiscal. Sumado todo ello a lo anteriormente expuesto, se puede decir que, en resumen, el sistema fiscal constituyó un mecanismo imperfecto para el impulso de la economía a partir de las rentas de miles de contribuyentes".