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Jueves 4 de mayo de 2017 [Investigacion]

Las elecciones a Cortes en Navarra durante el reinado de Isabel II se caracterizaron por el fraude, según una tesis leída en la UPNA

El historiador Jesús A. Balduz ha estudiado las 22 convocatorias electorales entre 1833 y 1868, basadas en un sistema de voto minoritario para varones

zoomJesús Balduz Calleja, nuevo doctor por la UPNA

Jesús Balduz Calleja, nuevo doctor por la UPNA

Las elecciones en Navarra de diputados a Cortes a lo largo del reinado de Isabel II (1833-1868) se caracterizaron por “las prácticas fraudulentas, como en el resto del país”, ejercidas por “los distintos partidos —cuyos miembros pugnaban por hacerse con el control de las mesas electorales para poder amañar los resultados— o realizadas a través de presiones y medidas arbitrarias ejercidas por el Gobierno, en especial a través del gobernador civil de turno y de sus agentes, y por la Diputación”. Así lo ha constatado el historiador pamplonés Jesús A. Balduz Calleja en su tesis doctoral, defendida en la Universidad Pública de Navarra (UPNA), sobre la práctica del sufragio a lo largo de las 22 convocatorias electorales del reinado isabelino, regidas por un sistema censitario liberal, de carácter minoritario para determinados varones.

En la tesis doctoral, dirigida por el catedrático de Escuela Universitaria de la UPNA Francisco Miranda Rubio, se analiza el sistema censitario liberal, base de los procesos de sufragio, que estaban “restringidos a un escaso número de hombres pudientes —quienes pagaban un determinado nivel de impuestos— y al denominado grupo de las ‘capacidades’ o individuos que desarrollaban una profesión intelectual, avalada, en general, por estudios superiores”. “El censo, no obstante, varió según las diferentes leyes electorales que tuvieron vigencia a lo largo del periodo: del Estatuto Real de 1834 a las que se derivaron de la Constitución progresista de 1837 y de la moderada de 1845”, apunta Jesús A. Balduz.

Un censo de 20.000 electores

Para entender las limitaciones que tenía este sistema electoral censitario, reducido a una minoría de votantes contribuyentes, resulta ilustrativo indicar que el censo electoral de Navarra nunca superó los 20.000 electores, según las investigaciones de este historiador. “Llegó a oscilar entre los 3.095, asignados en 1839, y los 19.060 que tuvieron derecho a voto en su momento más popular, los comicios de 1844, sobre una población oficial de la provincia que osciló durante esa época, de 1833 a 1868, entre los 221.000 y los 300.000 habitantes”, explica.

Precisamente, la inclusión o exclusión interesada de electores en el censo era una de las prácticas fraudulentas de estos comicios, junto a la distribución de distritos para favorecer a una determinada opción política. “Además, en esta época, van a surgir algunos candidatos navarros que anuncian ya la figura del cacique; entre otros, Tomás Jaén, progresista, y Nazario Carriquiri, moderado —indica—. No obstante, Navarra aportó en esta época grandes figuras políticas a nivel nacional, surgidas de las urnas, que llegaron a ostentar diversas carteras ministeriales, como los moderados Agustín Armendáriz, Fermín Arteta, Joaquín I. Mencos o García Goyena, que llegó a presidente del Gobierno; y entre los progresistas, a Pascual Madoz o José Alonso”.

La burguesía liberal monopolizó la representación electoral de Navarra durante la mayor parte del periodo, a través de “los dos grandes partidos que vertebraron el sistema: el moderado y el progresista, a los que luego se sumó, desde una posición centrista, la Unión Liberal”. “No obstante, hubo un carlismo latente en Navarra, que se manifestó puntualmente en circunstancias favorables, como la ampliación del censo electoral, en las elecciones de 1844, o en las últimas convocatorias del reinado, las de 1865 y 1867, ante la agudizada crisis del sistema censitario, que se llevó por delante a la propia reina, sostenida por un moderantismo cada vez más autoritario y conservador, frente al resto de las fuerzas liberales”, añade el autor de la tesis, calificada con sobresaliente “cum laude”.

Aportaciones de la tesis

Esta investigación, a juicio de su autor, “llena un espacio de la historia de Navarra que ha sido escasamente trabajado y que es, en su dimensión global, desconocido”. “Como a nivel nacional son también muy escasas las investigaciones electorales del periodo, debido a la problemática de las fuentes, Navarra se convierte en una de las pocas regiones sobre las que existe un estudio global, de largo recorrido, sobre los comicios de la etapa isabelina”, señala.

Este historiador recuerda que existen escasos ejemplares de periódicos provinciales de la época conservados hoy día. “En Navarra, son muy raros los ejemplos, con excepción de los boletines oficiales y de las cabeceras que se publicaban en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona”, afirma. El nuevo doctor ha compensado la casi total ausencia de prensa regional por periódicos madrileños y algunos, publicados en otras regiones, que se encuentran depositados en las principales hemerotecas españolas, hasta sumar un total de medio centenar de cabeceras objeto de estudio. Además, se ha basado en una abundante bibliografía y documentación custodiada en los Archivos del Congreso de los Diputados, en ayuntamientos navarros y en el Archivo Real y General de Navarra y en documentos privados.

Breve currículum

Antes de doctorarse en la UPNA, Jesús A. Balduz Calleja cursó las carreras de Magisterio (Universidad de Zaragoza) y Geografía e Historia (UNED) y realizó estudios de posgrado sobre Gestión Cultural (Universidad de Zaragoza). Como investigador, ha intervenido en proyectos de Historia fiscal para la UNED y el Departamento de Economía y Hacienda del Ejecutivo foral y ha colaborado en trabajos sobre la historia local navarra, la de la Casa de Misericordia de Pamplona y la Guerra Civil. Asimismo, ha elaborado varias voces correspondientes al “Diccionario biográfico” del Congreso de los Diputados.

En 2003, Jesús A. Balduz obtuvo la beca de investigación del Centro asociado de la UNED de Pamplona y la Caja de Ahorros de Navarra por un proyecto sobre los “Orígenes del Liberalismo en Navarra”; y, en 2007, la beca Sancho VI el Sabio del Ayuntamiento de Villava para el estudio de la Transición política en esa villa. Asimismo, ha sido coordinador del Congreso internacional Guerra, sociedad y política (1808-1814). El Valle Medio del Ebro, organizado por la UPNA en 2007. Además de diversos artículos, es autor de dos libros (“Segunda República y Guerra Civil en Villava, 1931-1939” y “La Transición en Villava, 1975-1982” de 2008) y coautor de otros siete.

Ha trabajado como investigador en la UPNA y, actualmente, ejerce como maestro en Pamplona y como profesor de Historia Contemporánea en el Centro asociado de la UNED en la capital navarra.