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Martes 14 de febrero de 2017 [Institucional]

Un profesor de Trabajo Social de la UPNA participa en la II Encuesta Nacional de Salud a población gitana

El informe concluye que el estado de salud de este colectivo es peor que el de que el de los grupos con peor situación socioeconómica

zoomJavier Arza Porras.

Javier Arza Porras.

El profesor del Departamento de Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y coordinador del título propio en Intervención Social con la Comunidad Gitana, Javier Arza Porras, ha participado recientemente en el equipo de investigación responsable de la II Encuesta Nacional de Salud a Población Gitana, dirigido por la Universidad de Alicante.

El informe, financiado y publicado recientemente por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, compara los datos recogidos con dos fuentes: por un lado, con los datos sobre la población española, a través de la Encuesta Nacional de Salud de 2011-2012 y, por otro, con la I Encuesta Nacional de Salud a Población Gitana realizada en 2006. Entre las conclusiones del estudio, dirigido y coordinado por Diana Gil-González y Daniel La Parra Casado, ambos docentes de la Universidad de Alicante, se desprende que, cuanto peor es la situación socioeconómica de un grupo social, más precario es su estado de salud. Además, la población gitana es la que ocupa la posición de mayor desventaja.

En concreto, el documento proporciona datos sobre el estado de salud percibido por estas personas, problemas de salud, limitación de la actividad principal, sobrepeso y obesidad, accidentes, salud ocular y auditiva, salud bucodental, consumo de tabaco y alcohol, alimentación, actividad física y uso de servicios sanitarios.

Principales conclusiones del estudio

En los años trascurridos desde la situación observada en 2006, el estudio confirma que “el estado de salud de la población gitana es comparativamente peor que el de los grupos con peor situación socioeconómica en el conjunto de la población de España, sobre todo, en el estado de salud, la limitación de la actividad habitual, problemas de salud crónicos, salud bucodental y salud visual”. Concretamente, en cuanto al estado de salud percibido, un 65,3% de los hombres gitanos y un 55,5% de las mujeres gitanas señalan que su estado de salud es bueno o muy bueno, frente a un 77,7% y un 70,4%, respectivamente, en el conjunto de la población de España.

Las desigualdades son mayores en el acceso a aquellos servicios de salud que no están cubiertos por el sistema público como, por ejemplo, el dentista o la revisión optométrica. Por ello, la población gitana presenta menor uso de gafas y lentillas que la población general (33,0% frente a 53,4% en hombres y 31,3% frente a 63,6% en mujeres).

Por otro lado, la investigación desvela diferencias en los estilos de vida. Como ejemplo, el consumo diario de tabaco declarado en el caso de las mujeres gitanas es inferior que en el conjunto de la población femenina de España (16,7% frente a 21,7%) y superior en los hombres gitanos (54,2% frente a 28,3%). En el caso de consumo de alcohol declarado en las últimas dos semanas, es significativo ver que es inferior en los hombres y las mujeres de la población gitana que en el conjunto de la ciudadanía de España: del 50,6% frente al 64,6% en hombres y del 19,1% al 38,9% en mujeres. Sin embargo, dentro de los hábitos alimenticios, el consumo diario de fruta fresca es menos frecuente en la población gitana que en la población general: en hombres gitanos es del 39,1% frente al 56,1%, y en mujeres gitanas del 40,5% frente al 63,1%.

Respecto al uso de servicios de salud, como las visitas de medicina general, la población gitana asiste a consulta con más frecuencia que el conjunto de la población española, independientemente de su sexo o edad. En algunos servicios concretos, y a pesar de la baja respuesta de las encuestadas a esta cuestión, la frecuencia de visitas a ginecología y la realización de mamografías y citologías es menor entre las mujeres gitanas que entre las de la población general. Por el contrario, esta tendencia se ha visto fortalecida si se compara este parámetro con la encuesta de 2006, ya que el número de mujeres gitanas que nunca ha asistido a una consulta ginecológica ha disminuido del 24,4% al 17,3%.

El informe, además de ver los avances, estancamientos y retrocesos, permite disponer de información actualizada para evaluar y planificar las intervenciones necesarias de cara a conseguir la equidad en salud en el marco de la Estrategia Nacional para la Inclusión Social de la Población Gitana en España (2012-2020). Como se señala en el informe, “es el momento de poner en marcha políticas nuevas, más efectivas y más equitativas en todos los niveles de la gobernabilidad (local, autonómico, nacional y europeo) que mejoren el estado de salud de toda la población y reduzcan la brecha de inequidad”.

Muestra empleada en la encuesta

Para llevar a cabo la II Encuesta de Salud a Población Gitana, se ha entrevistado a un total de 1.167 personas gitanas adultas. La muestra fue distribuida en tres grandes grupos de edad (de 15 a 34 años, de 35 a 54 años y de 55 y más años) con idéntico número de casos de mujeres y hombres, debido a la inexistencia de información demográfica confiable sobre la estructura de edad y sexo de la población gitana en España.

La investigación ha sido financiada por el Ministerio de Economía y Competitividad y la Universidad de Alicante, a través de las convocatorias del Plan Nacional de I+D+i 2013-2015 (Fondos FEDER) del Instituto de Salud Carlos III. También ha participado en la financiación el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.