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Lunes 16 de diciembre de 2013 [Investigacion]

Una tesis doctoral evalúa el empleo y calidad de vida en las personas con discapacidad intelectual en Navarra

La investigación de María Jesús Álvarez confirma que aún no se ha conseguido una inclusión social efectiva

zoomMaría Jesús Álvarez Urricelqui

María Jesús Álvarez Urricelqui

María Jesús Álvarez Urricelqui, licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación, ha defendido en la Universidad Pública de Navarra su tesis doctoral “Empleo y calidad de vida en personas con discapacidad intelectual en Navarra”. Su investigación implicó tanto a este colectivo como a sus familias y los profesionales de los centros ocupacionales y centros especiales de empleo. Según señala, los resultados arrojan un alto nivel de calidad de vida. “Pese a las diferencias de puntuación entre los tres grupos, todos valoran con mejor puntuación los logros en dimensiones que implican cuidado y bienestar, mientras que la valoración desciende en cuestiones que llevan aparejada autonomía y capacidad de decisión”, indica la autora.

La tesis doctoral de María Jesús Álvarez ha sido dirigida por los profesores de la UPNA Joaquín Sevilla y Reyes Berruezo y ha obtenido la máxima calificación, Sobresaliente cum laude. La pregunta de partida que orientó el trabajo de investigación fue: ¿cómo contribuye el empleo a la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual? A partir de ahí, se trató de comprobar si los centros actuales de Navarra, la oferta de puestos de trabajo y la actividad ocupacional cumplían la función de conseguir calidad de vida en estas personas, y si existían diferencias en función del género, la zona de residencia (rural/urbana), régimen de atención o centro en el que se les atendía.

El estudio tuvo en cuenta datos de 409 personas y para ello se procesaron 931 cuestionarios (380 de familias, 317 respondidos por profesionales de los centros de empleo y, mediante entrevista, se obtuvieron datos sobre las mismas cuestiones de 234 personas con discapacidad intelectual). Entre las cuestiones planteadas se hacía referencia a parámetros como bienestar material, físico y emocional, desarrollo personal, relaciones, derechos, inclusión social y autodeterminación. Se trató también de comprobar si había diferencia de percepción de calidad de vida atendiendo a las variables de régimen de atención, categoría profesional, género y zona de residencia.

Resultados

zoomGráfica con las puntuaciones recogidas

Gráfica con las puntuaciones recogidas

Finalizada la valoración, se ha visto que hay una diferencia de casi 2 puntos sobre 10 entre las valoraciones de las personas con discapacidad y las de su entorno. Es decir, mientras las primeras perciben una calidad de vida notable, familias y profesionales rebajan la puntuación a un aprobado alto. Según explica la doctora Álvarez, “esto confirma estudios anteriores que reflejan esas diferencias de percepción entre los propios sujetos y su entorno. Como sucedería en personas sin discapacidad, lo que más validez tiene es la percepción subjetiva de quien responde. Y en el caso del entorno, se ha de otorgar más valor a la opinión de las familias, que tienen una visión más global del sujeto a lo largo de la vida y en diferentes áreas de desarrollo. En cambio los profesionales, que pueden ser más objetivos, tienen una percepción sólo en el ámbito laboral”.

En ese sentido, María Jesús Álvarez hace hincapié en que “lo que resulta interesante es que, aún con las diferencias de puntuación, la curva de puntuaciones es similar entre los tres grupos (ver gráfica adjunta). Todos valoran más alto las dimensiones que implican cuidado y más bajo las que llevan aparejada autonomía y capacidad de decisión. En esto coinciden y es lo que da más validez aún a los resultados”.

La tesis doctoral apunta que si bien las dimensiones de bienestar están bien conseguidas (las personas con discapacidad tienen lo que necesitan y están física y emocionalmente bien), no logran ser sujetos de sus propios derechos, una inclusión social efectiva o ser dueños de su propio destino.

Históricamente, la evolución conceptual de la discapacidad intelectual que ha orientado los servicios de atención ha pasado de la exclusión de estos ciudadanos a considerarlos sujetos de cuidado y atención. “No ocurre lo mismo en áreas que implican más autonomía y capacidad de elección —apunta la profesora Álvarez— porque, no sólo es cuestión de que una persona esté preparada para elegir qué quiere hacer en la vida o con qué amigos quiere estar sino que se necesita también que haya opciones para elegir o que terceras personas estén dispuestas a tener relaciones de igualdad con quien tiene discapacidad”. En este contexto, algunos estudios reflejan que el hecho de conseguir la integración laboral y participar en el empleo ordinario, no conlleva la inclusión social.

Finalmente, desde el punto de vista de las personas con discapacidad, no se observaron diferencias teniendo en cuenta las variables de género, zona de residencia, tipo de régimen (especial de empleo / ocupacional) o categoría profesional. En cambio, las familias y los profesionales sí perciben diferencias de calidad de vida atendiendo al régimen y categoría profesional.

María Jesús Álvarez es Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Deusto y doctora por la Universidad Pública de Navarra, institución en la que desde el curso 2006-2007 imparte docencia como profesora asociada en el departamento de Psicología y Pedagogía. Ha desarrollado su actividad profesional en diferentes empresas y organizaciones como Tubexport, ANFAS, Onartu, Fundación Koine-Aequalitas, Sedena y Fundación Tutelar Navarra, y desde abril de 2011 es socia y administradora de la empresa A tu lado. También es socia fundadora y miembro de la Junta Directiva de la Asociación Universidad Discapacidad, de la UPNA, y ha colaborado en la organización de diversas jornadas organizadas por FEAPS, la Federación de Asociaciones para la Integración de Personas con Discapacidad Intelectual.

Ha participado, como investigadora principal o como miembro del equipo, en siete proyectos de investigación, todos ellos relacionados con atención especializada y personas con discapacidad intelectual. Autora de cuatro capítulos de libros y de una docena de publicaciones, ha participado en cerca de una veintena de congresos y jornadas científicas, a través de ponencias y/o comunicaciones.