• ES
  • EU
  • EN


Noticias


Martes 31 de enero de 2006 [Congresos]

"Gracias a la e-Ciencia, todos los países y grupos de investigación, tengan o no recursos, pueden acceder a la tecnología digital"

Así lo afirma el Director del Centro de Supercomputación de Galicia, Javier Gacía Tobío, quien ha participado en Pamplona en una jornada sobre e-Ciencia

Javier García Tobío

Javier García Tobío

"De la mano de la e-Ciencia se podría soslayar el efecto de la llamada brecha digital, que es la diferencia que existe entre quienes tienen acceso a las tecnologías digitales y quienes no. Porque la e-Ciencia, a través de Internet, permite que todos los países, incluidos los menos desarrollados, y todos los grupos de investigación, tengan o no recursos, puedan acceder a la tecnología digital". De este modo se ha expresado el Director del Centro de Supercomputación de Galicia, Javier García Tobío, quien ha participado en Pamplona en una jornada sobre e-Ciencia titulada "Infraestructuras, computación y colaboración" celebrada en la Universidad Pública de Navarra.

La jornada, organizada por el Grupo de Sistemas Distribuidos del Departamento de Matemática e Informática de la Universidad, con la colaboración de Navarra Soluciones y Sun Microsystems, ha permitido conocer qué es y cómo se trabaja en e-Ciencia, así como algunos casos prácticos y el interés que esta nueva forma de investigar tiene para Navarra.

El Director del Centro de Supercomputación de Galicia ha intervenido en la jornada con una conferencia sobre "El valor añadido de la e-Ciencia", en la que ha explicado que este nuevo modelo de investigación consiste en el desarrollo de aplicaciones científicas por equipos que colaboran compartiendo sus recursos por Internet. "Se trata de colaborar para conseguir grandes retos en la investigación que, de una forma individualizada, no serían posibles. En esa colaboración la clave es Internet, porque a través de la red se pueden compartir recursos de cálculo, de almacenamiento, de información o de instrumentación, con el objetivo de lograr llevar a cabo proyectos ambiciosos, muchas veces multidisciplinares, entre varios centros de investigación".

Al respecto, señala que, hasta ahora, los países con menos recursos y aquellos grupos de investigación que no tenían medios como una gran capacidad de cálculo, de almacenamiento de datos o equipos específicos, no podían avanzar tanto en sus líneas de investigación como quienes disponían de estos medios. "Pero la e-Ciencia permite que quien no tiene estos recursos pueda utilizarlos a través de Internet, con lo que la brecha digital podría reducirse de forma sustancial".

Oportunidad para los países menos desarrollados

A su juicio, ésta es una "muy buena oportunidad para los países menos desarrollados y para quienes tienen carencias en algunos recursos de investigación. Y, dado que es muy difícil que un país tenga todos los medios que se necesitan para investigar, podemos afirmar que la e-Ciencia ayuda a la ciencia en general".

Francisco Javier García insiste también en que esta nueva forma de investigar permite que "equipos científicos de diferentes países puedan colaborar en la resolución de problemas, o que grupos de investigación que tienen ideas pero a quienes les faltan los medios necesarios puedan colaborar con quien tiene los recursos y, de este modo, entre todos, permitir que esa investigación siga adelante".

Una forma de funcionar que ya es una realidad en España, donde asegura que se están desarrollando varios proyectos de e-Ciencia, algunos de ellos internacionales. "Difícilmente encontraremos una Universidad que no esté desarrollando esta actividad, pero de una forma especial se está trabajando en centros de Galicia, Cantabria, Valencia, Cataluña y Madrid. También en la Universidad Pública de Navarra es muy activo el Grupo de Investigación de Sistemas Distribuidos".

En cuanto a las áreas de investigación que más se pueden beneficiar de la e-Ciencia, cita la biomedicina, ciencias de la salud, ingeniería, astronomía, astrofísica, y, en general, todos aquellos proyectos denominados grandes retos que, de forma individual, serían difícilmente abordables. Respecto a los sectores que en estos momentos están más necesitados de la e-Ciencia, menciona la física de la materia y de las partículas, fusión, química, diseño de materiales, dinámica molecular, ciencias de la tierra, predicción meteorológica y análisis climático, ingeniería y diseño de componentes aeronáuticos.

Por otro lado, Javier García Tobío se refirió a la tecnología grid, que permite aprovechar los ciclos de procesamiento no utilizados de miles de ordenadores para crear superordenadores a los que investigadores y empresas podrían tener acceso. "El mundo grid es el núcleo de la e-Ciencia; lo necesita y sobre él se construye lo que es compartir no sólo recursos de cálculo y de almacenamiento, sino otros recursos como el conocimiento y la información".

Las ventajas de la supercomputación

El Director del Centro de Supercomputación de Galicia recuerda que la investigación actual depende cada vez más de las infraestructuras de computación disponibles y que, por ello, las empresas muestran un gran interés por este tema. "Las ventajas de la supercomputación para las empresas son innumerables. Por ejemplo, puede ayudar a determinar riesgos en las actividades financieras, a diseñar nuevos materiales resistentes a la humedad, aislantes de temperatura y de sonido, diseño de estructuras más eficientes para la construcción de edificios, puentes y diques, etcétera".

Por otro lado, el avance en la supercomputación está permitiendo que muchos experimentos dejen de hacerse en laboratorios para ser realizados por ordenador. "Las investigaciones in vivo se seguirán haciendo, pero están siendo desplazadas de una forma sensible por las simulaciones numéricas por ordenador. De hecho, hay simulaciones que no se pueden hacer en laboratorio y que necesitan de la supercomputación, como por ejemplo el estudio de un tornado, análisis climáticos, tifones y gran parte de las cuestiones relativas a ciencias de la tierra".

En cualquier caso, son muchos los retos que todavía no se pueden abordar con estos superordenadores. "Desgraciadamente, la supercomputación no tiene capacidad de cálculo suficiente para abordar algunos asuntos. Si reuniésemos todos los superordenadores del mundo, no podríamos simular algunas cuestiones como el movimiento de masas oceánicas, el estudio del clima del planeta, cuestiones de combustión, el genoma humano, diseños específicos o determinados medicamentos. Quedan cantidad de retos por delante que hacen que esto sea apasionante, porque la investigación trata de encontrar la verdad y, afortunadamente, nunca acabaremos de conocerla".

Finalmente, Javier García se refiere a la adquisición, en 2004, del superordenador "Mare Nostrum", instalado en el Centro Nacional de Supercomputación de la Universidad Politécnica de Cataluña, y que es uno de los más potentes del mundo. "El Mare Nostrum ha supuesto un salto cuantitativo y cualitativo increíble porque permite ampliar considerablemente los límites del investigador. Hasta ahora, limitado por las disponibilidades y capacidades de cálculo, el investigador no podía avanzar tanto como quisiera, pero gracias al Mare Nostrum la frontera está mucho más lejos. No obstante, nos acostumbramos fácilmente a lo bueno y enseguida este superordenador se nos empezará a quedar pequeño".