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Jueves 17 de enero de 2019 [Investigacion]

Un investigador de la UPNA analiza el impacto en el aula de la eliminación de la Música en Primaria como asignatura obligatoria

Rolando Angel-Alvarado plantea, ante “el aislamiento y el estrés” del profesorado especialista, formación continua en didáctica musical y más proyectos interdisciplinares

zoomRolando Angel-Alvarado, nuevo doctor por la UPNA

Rolando Angel-Alvarado, nuevo doctor por la UPNA

La eliminación de la educación artístico-musical como asignatura troncal en Educación Primaria por la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), en vigor desde 2013, es un exponente del “menosprecio social” hacia el valor de esa disciplina. Esta devaluación tiene “un impacto en el aula” hasta el punto de que, además del estrés docente, “el profesorado de Música se está sintiendo tan aislado en su lugar de trabajo que no consigue recibir retroalimentaciones de provecho desde sus pares y directivos para mejorar sus procesos pedagógicos de instrucción y evaluación”. Así lo constata el profesor de Educación Musical chileno Rolando Angel-Alvarado en su tesis doctoral leída en la Universidad Pública de Navarra (UPNA). En su investigación, el autor apuesta por que “las administraciones educativas inviertan en la formación continua de sus equipos docentes en áreas ligadas a la didáctica de la música con la intención de emprender proyectos interdisciplinares que impacten directamente en el espíritu y la práctica educativa de las escuelas”.

La LOMCE estable que el currículo de Educación Primaria se divide en tres tipos de asignaturas. Las troncales (Ciencias de la Naturaleza, Ciencias Sociales, Lengua Castellana y Literatura, Matemáticas y primera Lengua Extranjera) deben ser cursadas por el alumnado en todas las autonomías. Existen también las de libre configuración autonómica (como la lengua propia de la comunidad autónoma). Finalmente, hay un grupo de específicas: Educación Física, Religión o Valores Sociales y Cívicos (a decidir por los padres entre estas dos) y una tercera más, que se puede elegir entre Educación Artística (música y plástica), segunda Lengua Extranjera o Religión y Valores Sociales y Cívicos (según el caso). De acuerdo con esta normativa, puede darse la circunstancia de que centros donde los escolares no tengan ninguna hora de Educación Artística, porque se imparta, por ejemplo, una segunda lengua extranjera.

Asignaturas que “distraen”

“Hay asignaturas que distraen’ expresó hace años a los medios de comunicación el exministro de Educación, José Ignacio Wert, con el propósito de justificar la eliminación de la educación artística del marco curricular de asignaturas troncales que establece la LOMCE”, recuerda Rolando Angel-Alvarado, que ha podido realizar su tesis doctoral en la UPNA gracias a la financiación de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) de la República de Chile. Dicha tesis ha sido elaborada bajo la dirección de Olga Belletich Ruiz y Miguel Rodríguez Wilhelmi, profesores e investigadores del Departamento de Ciencias Humanas y de la Educación de la UPNA, y fue calificada con sobresaliente. Durante su investigación, Rolando Angel-Alvarado, que ha obtenido también la Mención Internacional en su tesis, realizó una estancia de investigación en la Academia Sibelius de Helsinki (Finlandia) y logró un premio en calidad de Investigador Emergente por la Asociación Europea de Investigación Educativa (EERA, por sus siglas en inglés).

“Las comunidades autónomas han implementado diversas políticas educativas para resolver la incorporación curricular de la Educación Artística en Primaria, lo que constituye una vulneración al principio fundamental de equidad educativa y al derecho a la formación cultural y artística que establece la Unión Europea, puesto que no todas ellas pueden asegurar que la totalidad de sus estudiantes asisten a clases de esta materia”, asegura.

A su juicio, esta diversidad de políticas educativas tiene “un impacto en los proyectos educativos de las escuelas de Primaria, desencadenando procesos de estrés laboral en los docentes”. “En concreto, el profesorado de Educación Artístico-Musical ve reducida su carga laboral, al punto de que se registran casos donde se ven forzados a impartir otras asignaturas con el afán de completar su horario—explica—. El mal comportamiento estudiantil también incrementa el estrés laboral, porque las disrupciones de aula hacen que el profesorado se sienta presionado ante la posibilidad de no poder cumplir los objetivos de la clase, ya que, en el mejor de los casos, solo cuentan con 45 minutos semanales para atender un promedio de 24 estudiantes; es decir, un tiempo inferior a dos minutos por alumno. Finalmente, los hallazgos de esta investigación revelan que docentes de otras asignaturas y también equipos directivos menosprecian el valor de la Educación Artístico-Musical, lo que también influye en el estrés laboral”.

Para revertir la situación actual de la Educación Artística en España, “anómala en el escenario internacional”, a juicio de este investigador, “resulta imperioso que la clase política permita que esta materia recupere su posición obligatoria dentro del currículo troncal, con el afán de salvaguardar el derecho a la formación cultural y artística de la totalidad de estudiantes de Primaria”. Así, plantea invertir en formación continua de los equipos docentes. “Esta formación continua no solo permitirá que el profesorado de Música se sienta incluido entre su grupo de pares, sino también hará factible que la comunidad educativa revalore la importancia de la práctica musical en el desarrollo crítico, creativo y afectivo de las personas como individuos y grupos sociales. En síntesis, se debe aspirar a que la sociedad comprenda las artes como un servicio público, al que puede acceder libremente cualquier persona”, concluye.

Breve currículum

Antes de realizar su doctorado en la UPNA, Rolando Angel-Alvarado obtuvo en la Universidad de Playa Ancha, en Valparaíso (Chile), una licenciatura en Pedagogía en Educación Musical y un Máster en Administración Educativa, con una Maestría en Gestión de Sistemas Educativos, y se tituló en Guitarra Clásica en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Además, ha desempeñado labores docentes en la Universidad de Chile y en la UPNA. Actualmente, es miembro del Comité Editorial de la Revista Internacional de Educación Musical de la Sociedad Internacional de Educación Musical (ISME, por sus siglas en inglés), difunde el método de investigación “Arquitectura Holística para la Educación Musical” y dirige proyectos de investigación en diversos países.