La identidad colectiva navarra es fruto de un tiempo, de un país
y de una región muy concretos: la España y la Navarra de
finales del siglo XIX. Además, la identidad colectiva navarra,
en sus elementos fundantes, en su mantenimiento y en su reproducción
sólo fue posible por el papel jugado por una institución
específica y concreta, la Diputación.