AS
exigencias surgidas de la llamada
sociedad del
conocimiento y de la información (SCI) tienen unas
implicaciones muy importantes en las empresas, líderes, frente
a las demás instituciones (reticentes en exceso a admitir ese
nuevo paradigma cultural), en esta nueva sociedad. En la SCI
priman la inteligencia y el conocimiento como principales
factores de progreso social y económico. En ella la ética de
la obligación es sustituida por la ética de la
responsabilidad. En este contexto es necesario que la
educación penetre en la sociedad entera. Para ello, las
organizaciones empleadoras de todo tipo (empresas, organismos
gubernamentales, entidades sin ánimo de lucro, etc.) deben
convertirse también en instituciones de enseñanza y
aprendizaje.
En recientes días he tenido ocasión de
impartir un seminario y una conferencia, invitado por los
prestigiosos grupos
Ingenio y
Con
Ideas de la Universidad Politécnica de Valencia y del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En ambas
actividades, el foco fue la utilización en las empresas de una
teoría de la educación y de los recursos instruccionales
emanados de ella como son los
mapas
conceptuales. El desarrollo de las distintas sesiones,
ante un numeroso grupo internacional de emprendedores y
técnicos de gestión del conocimiento, me permitió constatar un
interés creciente por la aplicación de principios educativos
sólidos dentro de las empresas para mejorar la eficiencia y
eficacia de sus complejos procesos, no sólo cognitivos y
procedimentales, sino emocionales y de mejora de las
relaciones entre los diferentes miembros de la misma. ¡Ojalá
esta misma tendencia se diera, de forma generalizada, en las
instituciones educativas de los distintos niveles!
En
aquellas actividades presenté una serie de orientaciones para
la modelización de empresas, y expuse la necesidad de
introducir una
nueva cultura en la empresa,
inspirada en los principios del
aprendizaje
significativo y de la
creación del
conocimiento, y en la mejora de las relaciones
personales. Esta experiencia ha sido ya contrastada con éxito,
de forma pionera, por el profesor Novak, reciente Doctor
Honoris Causa por la Universidad Pública de Navarra, en varias
poderosas multinacionales y en instituciones como la NASA, en
Estados Unidos.
La implantación de esta nueva cultura
se lleva a cabo a través de una serie de procesos educativos
que tienen a los mapas conceptuales como recurso instrumental
principal. El trabajo pionero de Novak, en el marco
empresarial, consistió en ayudar a los miembros de la empresa
a comprender la naturaleza del conocimiento y del aprendizaje
y a organizar sus conocimientos con mapas conceptuales. Estas
herramientas son nuevas para ellos, por lo que se necesita
alguna sesión de adiestramiento para que todos los miembros
las entiendan y aprendan a utilizarlas.
Veamos a
continuación algunos ejemplos en los que los mapas
conceptuales han sido realmente eficaces.
Se enfatiza
en la SCI que los individuos son de importancia capital. El
conocimiento no es impersonal, como el dinero. El conocimiento
no reside en un libro, en una base de datos, en un programa
informático; ellos sólo contienen información. El conocimiento
está incorporado en la persona, que lo transporta, crea,
aumenta o mejora, aplica, enseña y transmite, y lo utiliza
correcta o erróneamente. Este conocimiento es altamente
personal y difícil de formalizar, siendo por tanto difícil de
ser comunicado y compartido por otros. Este conocimiento,
denominado
tácito, está enraizado profundamente
en la experiencia individual, así como en los ideales, valores
y emociones del individuo.
L
conocimiento
explícito es formal y sistemático,
puede ser expresado mediante palabras y números, es fácilmente
comunicable y compartido en forma de datos, fórmulas
científicas, procesos codificados o principios universales.
Pues bien, uno de los más importantes retos a los que se
enfrentan las empresas es cómo captar, conservar e
intercambiar el conocimiento tácito y cómo transformarlo en
explícito. En este contexto, los mapas conceptuales se revelan
como una poderosa herramienta para lograrlo.
En otro
orden de cosas, se ha llegado a afirmar que dentro de unos 40
años, dos terceras partes de las empresas de Fortune 500
habrán dejado de existir. Es consideración de expertos que la
inteligencia emocional puede ser la vacuna que
preserve la salud y aliente el desarrollo de una empresa. En
este sentido, la empresa que se conozca y se regule a sí
misma, que tenga la motivación, la empatía, la apertura y el
adecuado liderazgo, podrá adaptarse con mucha más facilidad a
los cambios que le depare el futuro. Sólo se podrán vislumbrar
los resultados de la inteligencia emocional cuando las
organizaciones comiencen a depender del talento y la
creatividad de trabajadores que funcionen de manera autónoma.
Hoy en día, el 77% de los estadounidenses son trabajadores del
conocimiento, es decir, personas cuyo trabajo no depende de lo
que les diga alguien, sino de sí mismos. La creciente
popularidad del
teletrabajo está acelerando
esta tendencia.
Se necesita, en suma, una educación que
persiga una capacitación del trabajador para crear nuevos
conocimientos y fomentar su autonomía en un proceso de
aprendizaje creativo que dure toda la vida y que le permita la
flexibilidad adecuada para adaptarse rápidamente a una
actividad social y económica cada vez más globalizada.
Nuevamente los mapas conceptuales van a ayudarnos a caminar en
la dirección correcta.
Es sabido que muchos
administradores y directores, en general, conocen de manera
deficiente su organización, especialmente la contribución
individual al trabajo conjunto de la organización. Ese
desconocimiento
vertical se da también a nivel
horizontal, pues es frecuente que miembros de
un subdominio de una empresa conozcan poco o nada acerca de lo
que se hace en otros. Otro de los aspectos importantes que hay
que considerar es el que se refiere a los conceptos de
confianza y honradez en el marco empresarial. Si las empresas
desean generar el máximo apoyo posible por parte de los
empleados y clientes, además de intereses y entusiasmo
compartidos, deben también establecer una relación de
confianza y honradez incondicionales. Hay situaciones en las
que hay confianza y respeto, pero también explotación. Cuando
las relaciones dominantes en una organización son muy
asimétricas, las consecuencias son perjudiciales y, desde
luego, no representan el marco óptimo para crear conocimiento
y ser más competitivos. Los mapas conceptuales han conseguidos
magníficos resultados en la mejora de estas carencias
cognitivas y emocionales.
OS
problemas de comunicación entre los miembros de la empresa
pueden ser abrumadores. Una de las estrategias que ha
resultado eficaz para crear confianza y fomentar las
relaciones positivas entre compañeros es la elaboración de
mapas conceptuales. Cuando se realizan de forma individual y
se comparten con un grupo, los mapas conceptuales demuestran
que todos los aprendices/empleados tienen una concepción del
marco conceptual más amplia. Tras la construcción de los mapas
conceptuales individuales, los miembros del grupo trabajan de
forma colectiva para realizar el mapa del equipo, que
representa una imagen más completa del campo de
conocimiento.
Las relaciones entre compañeros de
trabajo son muy importantes. En uno de los estudios al efecto
se constató que la insatisfacción con las relaciones de
compañerismo entre dos miembros del personal se debía a una
falta de comprensión clara de las características de su
trabajo y de las del trabajo de sus compañeros. Cuando se
elaboraron mapas conceptuales que describían el trabajo de
cada miembro del personal y se compartieron, los dos
compañeros se dieron cuenta de por qué actuaban como lo
hacían. En cuestión de minutos resolvieron los conflictos que
se habían ido enconando durante dos años. Seis meses después,
ambos miembros del personal declaraban que seguían estando
satisfechos de sus relaciones.
En el marco empresarial,
construir mapas conceptuales para comprender mejor un
problema, buscar nuevas soluciones y formas mejores de
organizar y representar el conocimiento puede producir la
mejora de las relaciones entre compañeros, como consecuencia
de la capacitación conferida a todos los miembros del
equipo.
Otras aplicaciones instrumentales de los mapas
conceptuales en la empresa han sido facilitar sesiones de
lluvia de ideas, para la elicitación del
conocimiento y la representación del mismo; así como para
compartir el conocimiento idiosincrático de expertos dentro de
aquélla.
Lo que hace diferentes a las compañías que
obtienen máximos beneficios son sus disposiciones
organizativas; en concreto están mejor organizadas para
satisfacer las necesidades de su personal y de los clientes.
Para tener éxito, las empresas deben adquirir una nueva
concepción de los clientes y sus necesidades. Hay que dialogar
con los clientes para llegar a comprender sus necesidades. Las
empresas que tengan éxito en el futuro se convertirán en
empresas de educación. Intentarán negociar los significados
con los clientes, para comprender mejor sus necesidades y para
ayudar a los consumidores a satisfacerlas de la mejor manera
posible.
A modo de conclusión, considero que las
empresas que reflexionen sobre las ideas vertidas en los
párrafos anteriores y otras, que actúen consecuentemente; y
que resistan, por tanto, la tentación de recurrir a los
tópicos fáciles de que
esto no va con ellas,
la realidad es totalmente distinta a la teoría,
lo que interesa es la cuenta de resultados
inmediata,
aquí las cosas son distintas
u otros de parecido tenor; habrán ganado ya, en el combate que
se les plantea/rá por la supervivencia, el primero y
fundamental asalto.