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Susana Chávarri Pérez
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Comprender la cultura empresarial de los equipos humanos que construyeron
los saltos hidráulicos de la cuenca gallega del Sil ha sido el
objetivo de la tesis doctoral, defendida recientemente por Susana Chávarri
Pérez en la Universidad Pública de Navarra. El trabajo,
titulado "La construcción de los Saltos del Sil, 1945-1965",
ha sido dirigido por el profesor Juan Mª Sánchez Prieto, del
Departamento de Sociología de dicha Universidad, y ha obtenido
la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad.
Susana Chávarri Pérez (Bilbao, 1975) es licenciada en Historia
por la Universidad de Navarra. En la actualidad, colabora con un equipo
de historiadores especializados en la historia empresarial y entre cuyos
principales trabajos destacan los estudios realizados sobre la historia
de Iberdrola, empresa propietaria de los saltos del Sil y que ha apoyado
la investigación.
Liderazgo y trabajo en equipo
La construcción de los Saltos del Sil fue una de las grandes obras
que se llevaron a cabo a mediados del siglo pasado. Su especificidad radica
en el hecho de que "en siete años, se construyeron de modo
paralelo y en emplazamientos distantes e incomunicados cinco obras con
sus presas y centrales, bajo la dirección de tres ingenieros que
no tenían experiencia alguna en la construcción de obras
hidráulicas y contando con la mano de obra de los agricultores
de la zona, contratados para sacar adelante el proyecto", ha explicado
Susana Chavarri.
Conocer cómo se articularon esos equipos de trabajo en unas condiciones
que ya entonces, y más aún desde la perspectiva actual,
eran completamente adversas, fue el objetivo que se planteó Susana
Chávarri. Así, tras entrevistar a más de ciento veinte
trabajadores de los distintos escalafones que participaron en las obras
y realizar una importante labor de archivo, esta historiadora ha concluido
que "la eficacia de los equipos trasladados al Sil dependió
tanto de la respuesta positiva del grueso de los trabajadores como del
liderazgo ejercido por sus dirigentes y la organización en todos
los rincones de la cuenca".
Según ha explicado la autora, el modelo de organización
desarrollado en el Sil trazó una cultura empresarial "compuesta
por los valores humanos compartidos en el trabajo en equipo y por una
jerarquización flexible de las responsabilidades". Esos valores,
en su opinión, responden a una etapa muy concreta: la de la posguerra
española. "La guerra pulió a las personas y los que
no murieron en el frente supieron extraer conclusiones y sacaron energía
de donde no tenían para salir adelante. Tenían claro lo
que estaban haciendo y ponían toda la ilusión, tenían
un proyecto y se sentían parte de ese proyecto. El obrero no estaba
picando una piedra sino que estaba construyendo una presa, era una visión
diferente".
El éxito del proyecto también se debió a los ingenieros
que lideraron los equipos y lograron "hacer partícipes a todos
los trabajadores de los objetivos, especialmente si se tiene en cuenta
que los canales de comunicación que existían en esa época
no eran los actuales".
Aunque es probable que la existencia de estos valores no respondiera en
exclusiva a la aplicación de una lógica racional de los
dirigentes en el momento de adoptar las decisiones del día a día,
según la autora, "la investigación confirma su existencia
y su aplicación resuena en las teorías más actuales
del ´management´ impartido en las escuelas de negocios y foros
de debate académicos de un modo técnico, metodológico
y científicamente desarrollado".
Aprender de la historia
Partiendo de las diferencias esenciales derivadas de los factores del
contexto histórico, espacial y temporal, en que se desarrollaron
los hechos en el Sil, "para cualquier empresario, presente y futuro,
puede resultar de interés conocer el camino que recorrió
este proyecto empresarial, qué pensaban y pretendían sus
promotores, cuáles fueron sus errores y aciertos y cómo
desarrollaron sus capacidades para conseguir los fines previstos",
ha indicado Susana Chavarri.
En su opinión, "sólo cuando se abandona la idea de
que las empresas son simples agentes, funciones abstractas que se materializan
en diferentes contextos históricos, y se convierten en verdaderos
agentes de la historia, adquieren personalidad sus rasgos característicos
a lo largo de su propia trayectoria". Por esta razón, "analizar
en profundidad los comienzos de una corporación, las aspiraciones
de sus creadores, sus fines, su idea empresarial y el alcance social de
la misma, así como el proceso de su construcción en el tiempo,
puede resultar muy útil para comprender problemas actuales de cualquier
empresa", ha explicado.
Dar voz a los actores
La base del método utilizado en la investigación ha sido
el "diálogo activo" con las fuentes a través de
la entrevista abierta. "Se trataba de dar voz a los actores",
ha explicado Susana Chávarri. Así, además de realizar
más de ciento veinte entrevistas, periódicamente se mantuvieron
varias reuniones con los ingenieros que proyectaron y dirigieron la construcción
de las presas. Las entrevistas fueron abiertas en todos los casos, sin
un cuestionario rígido, pero siguiendo un guión previamente
elaborado. "Se trataba de mantener una conversación sosegada,
en la que salieran a relucir los recuerdos del pasado. No se pretendía
buscar la exactitud y precisión de unos datos sino comprobar de
qué manera habían interiorizado la historia que les tocó
vivir".
La información obtenida en las entrevistas fijó la pauta
de la investigación y se acompañó de una labor de
archivo. Por una parte, se acudió al archivo de la propia empresa
donde, además de la escasa documentación referida a las
obras, se conservaban varios álbumes de fotografías y películas
pertenecientes a la época. También se accedió a los
álbumes familiares de los entrevistados. Por otro lado, se consultaron
los fondos del Archivo General del Ministerio de Obras Públicas,
así como documentos custodiados en el Banco Vizcaya, entidad financiera
que respaldó la compra de la sociedad Saltos del Sil en 1963. Igualmente
se acudió a la Xunta de Galicia y la Diputación de Orense,
con el fin de obtener datos socioeconómicos de las comarcas a partir
de los planes integrales de actuación y turismo rural elaborados
por dichas instituciones.
Por último, el acercamiento físico a los lugares de trabajo,
"pateando el mismo terreno que formó parte del escenario de
los actores durante más de una década fue fundamental para
captar la situación en su totalidad". Así, "se
recorrieron a pie los más de quince kilómetros de canales
de derivación del agua de varias presas; se observaron detenidamente
los poblados donde habitaron los constructores de las presas visitando,
cuando fue posible, el interior de alguna de las viviendas", ha explicado.
De igual manera, "se ascendieron a pie los cuatrocientos metros de
desnivel que separan las profundidades del cañón del Sil
del altiplano, a través de la senda paralela al plano inclinado
de la presa de San Esteban, camino utilizado por la mayoría de
los trabajadores al término de sus jornadas".
Entre la historia y la sociología
Esta investigación se sitúa "en el cruce entre la historia
y la sociología". Por una parte, el análisis de los
equipos humanos que construyeron las presas y centrales del río
Sil se corresponde con la historia de la ingeniería y la forma
en que se aprendió a construir grandes obras civiles, ha señalado
Susana Chávarri. Asimismo, la trayectoria de los equipos constructivos
del Sil está ligada al nacimiento y desarrollo de una empresa eléctrica,
"creada para explotar las concesiones en el río y rentabilizar
las inversiones con la producción y distribución de energía
eléctrica".
Por otra parte, si se atiende a los contenidos y estrategias de la investigación,
se puede encuadrar dentro de la sociología o la antropología
del trabajo. Igualmente, "puede entenderse en el marco de la sociología
de las organizaciones, disciplina centrada en el estudio de los modos
de organizarse de los grandes colectivos empresariales".
Pamplona-Iruña, 26 de marzo de 2004
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