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Pamplona


Pamplona

Plaza del CastilloLa capital de Navarra se sitúa en su centro geográfico. Esta posición medular, punto de vertebración del territorio, se mantiene a lo largo de los siglos y se refuerza en la actualidad.

Pamplona y su entorno urbano reúne la mitad de la población de Navarra y congrega buena parte de los recursos industriales y comerciales. Pamplona es, al mismo tiempo, una ciudad de servicios. La sanidad, pública y privada, se concentra en torno al Complejo Hospitalario de Navarra y la Clínica Universidad de Navarra. La educación tiene un especial protagonismo en la vida de la ciudad. Tres universidades rejuvenecen la vida urbana, estimulan la actividad cultural y crean riqueza. Una ciudad del tamaño de Pamplona necesariamente se ha de sentir impulsada por los más de 60.000 titulados que figuran entre sus habitantes.

Comunicaciones

Por autopista, Zaragoza está a 175 kilómetros y Barcelona, a 480. Madrid se encuentra a 407 kilómetros por autopista y autovía. La autovía a Vitoria permite llegar a la capital alavesa en una hora y, desde allí, se enlaza con la autopista a Bilbao, distante de Pamplona 160 kilómetros. La autovía de Leizarán acerca a San Sebastián –a 92 kilómetros– en un paseo cómodo, seguro y con un paisaje inolvidable. Los pamploneses tienen la playa donostiarra de la Concha a menos de una hora. Los túneles de Belate facilitan el acceso a Francia por Irún. Una ronda de circunvalación, que rodea todo el perímetro urbano, desvía el tráfico pesado de la ciudad y facilita la comunicación del centro con la periferia residencial e industrial.

Desde el aeropuerto de Noáin, al lado de Pamplona, vuelos diarios unen la ciudad con Madrid. Navarra en general, y Pamplona en particular, han hecho en los últimos años un enorme esfuerzo para mejorar sus comunicaciones con el resto del país y franquear definitivamente la frontera de los Pirineos. Los 325 kilómetros que le separan de Burdeos y los 428 que distan de Toulouse se pueden recorrer de forma rápida y segura en autopista o autovía, y mediante conexiones rápidas por vía férrea.

El clima

Por su emplazamiento en la Zona Media, la ciudad tiene un clima de transición entre el oceánico y el mediterráneo. La influencia del Cantábrico asegura vientos húmedos del noroeste que provocan lluvias frecuentes –134 días al año y 833 mm. de precipitaciones anuales–, una humedad relativa elevada, en torno al 70%, y temperaturas suaves –la media anual es de 12º–. La influencia del clima mediterráneo, dominante en la Ribera, se nota en veranos secos, con días de fuerte calor en julio y agosto.

Ciudad verde

Las antiguas fortificaciones y los terrenos de uso militar se han transformado en parques públicos situados en el corazón de la ciudad. Es el caso de la Taconera, al borde de la muralla norte; de la Vuelta del Castillo, que conserva perfectamente el complejo militar de la Ciudadela, erigido en el siglo XVI; y de la Media Luna, sobre el escarpe del Arga que mira a las huertas de la Magdalena. A éstos se han incorporado los parques de la Biurdana, Mendillorri, Aranzadi, del Mundo, Yamaguchi (de estilo japonés), y Fluvial del Arga.

Parque de YamaguchiA esta relación de espacios verdes se han de añadir los extensos y bien cuidados campus de las universidades pública y privada. Los pamploneses disfrutan de una de las tasas más elevadas de zonas de expansión: 17 m2 de zona verde por habitante.

Historia

El emplazamiento sobre el Arga, estratégico, aparece ocupado desde los primeros tiempos. La romanización –Pamplona debe su nombre al general Pompeyo– echa raíces en el siglo I antes de Cristo sobre el primitivo poblado vascón. La cristianización del territorio y la presencia cultural de Roma propiciará la consolidación de Pamplona como capital política y religiosa. Tras los episodios visigodos, musulmanes y carolingios, la ciudad –en la segunda mitad del siglo IX– se afianza dentro del emergente núcleo cristiano, en oposición al avance del islam. La dinastía Jimena, en el siglo X, da lugar al Reino de Pamplona, que en 1164 comenzará a titularse Reino de Navarra.

MurallasLa Pamplona medieval no es una, sino tres. El barrio de la Navarrería se ubica sobre el primitivo núcleo vascón, y alberga a los pobladores autóctonos. El burgo de San Cernin es sede del influyente grupo de francos, burgueses y comerciantes, en buena parte, procedentes de Francia. La población de San Nicolás constituía el tercer núcleo urbano de Pamplona, con una sociedad más heterogénea en su procedencia y condición social, que actuaría como fermento de la futura Pamplona.

Esta división se mantendrá a lo largo de los siglos XIII y XIV, con su secuela de conflictos y violencia que frenará el desarrollo de la ciudad. Carlos III el Noble pone fin a la secular división en 1423. La ciudad olvida sus enfrentamientos fratricidas e inicia un periodo de desarrollo, del que da testimonio el conjunto arquitectónico de la Catedral, en el que destaca el claustro del gótico final y el soberbio sepulcro, esculpido por artistas borgoñones, en el que reposan Carlos III el Noble y su esposa Leonor de Castilla.

La crisis política que sacude Navarra durante el siglo XV es aprovechada por Castilla para invadir Navarra y poner sitio a la capital. La capital del Reino adquiere un nuevo valor estratégico como plaza fortificada frente a la permanente amenaza de una invasión francesa, el entonces enemigo pertinaz de la Corona española. Importantes obras de fortificación se sucederán a lo largo de los siglos XVI a XVIII, para convertir a la ciudad en un bastión frente al temido ataque francés.

La nueva ciudad

Pamplona permanecerá encerrada en sus murallas hasta los inicios del siglo XX. En 1905, las murallas caen, desde la Taconera al Labrit, para permitir el crecimiento ordenado hacia el Sur. Así surgió el Segundo Ensanche –el primero, una tímida expansión en torno a la Ciudadela, se había producido en 1888–. Desde la plaza del Castillo se abrieron nuevas calles, planteadas con un esquema riguroso, a la manera del aplicado por Cerdá en el Ensanche de Barcelona.

Baluarte. Palacio de Congresos y AuditorioEn las últimas décadas, la ciudad ha crecido de forma ordenada, respetando espacios para el ocio y proporcionando vías fluidas para la comunicación. El Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra Baluarte, inaugurado en 2003, se ha convertido en símbolo de modernidad de una ciudad que, a un mismo tiempo, sigue cuidando con mimo su esencia histórica, con actuaciones como la peatonalización del Casco Antiguo y zonas del Ensanche, la restauración del Palacio de Capitanía como sede del Archivo General de Navarra o los planes de recuperación de las murallas puestos en marcha.

Pamplona: Sanfermines

Inmortalizados por Hemingway en su obra “Fiesta" ("The sun also rises"), los Sanfermines constituyen la celebración más universal de Pamplona y de toda Navarra. Cada 6 de julio al mediodía, se lanza desde el balcón consistorial el chupinazo y, con él, se disparan también el bullicio y la alegría, que no se detendrán hasta el “Pobre de mí" del día 14. La ciudad se transforma en una explosión de vida, en la que el visitante y el pamplonés se confunden vestidos del rojo y blanco que lo impregna todo, y se dejan llevar por la música y el espíritu de la fiesta en la calle.

Encierro de SanferminesA lo largo de nueve días, todos tendrán ocasión de disfrutar de los ritos y costumbres que hacen especiales a los Sanfermines. Uno de ellos, si no el principal, es el encierro. Cada mañana, los mozos ponen a prueba sus nervios y su condición física perseguidos por las astas de los toros bravos que se lidiarán por la tarde en la Plaza.

Según los historiadores, los Sanfermines surgieron de la conjunción de tres fiestas distintas: las de carácter religioso, en honor a San Fermín y que se celebraban desde tiempo inmemorial; las ferias comerciales, organizadas a partir del siglo XIV; y las taurinas, que se ceñían a la celebración de corridas de toros, también desde el siglo XIV. Con el siglo XX, los Sanfermines alcanzaron su máxima popularidad. La novela, escrita por Ernest Hemingway en 1926, animó a personas de todo el mundo a participar en las fiestas de Pamplona. Además, en este último siglo, se incorporaron nuevos elementos como el Riau-Riau, el Chupinazo o el programa cultural.

Información turística: www.turismodepamplona.es


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