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Jueves 8 de octubre de 2009 [Investigacion]

Metamorfosis, la obra del artista holandés Rinus Roelofs puede verse hasta el 30 de octubre en el Planetario de Pamplona

Roelofs ofrece hoy, a las 19.30 horas, una conferencia dentro del Ciclo Arte, Ciencia y Tecnología. Miradas diferentes a una misma realidad”

zoomRinus Roelofs durante la presentación de su exposició

Rinus Roelofs durante la presentación de su exposició

"La obra de Rinus Roelofs se caracteriza por un apasionante dominio del orden dentro del espacio. Sus esculturas son maravillosas estructuras en las que, a diferencia de las de otros escultores, están formadas por piezas que se ensamblan entre sí, sin la ayuda de ningún elemento auxiliar, dando lugar a esculturas en apariencia livianas, pero estructuralmente sólidas". Así define la obra de Roelofs Javier Barrallo Calonge, profesor de matemáticas en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la UPV-EHU y comisario de la exposición que permanecerá en el Planetario de Pamplona hasta el próximo 30 de octubre.

La exposición de Roelofs llega a Pamplona con motivo del ciclo “Arte, Ciencia y Tecnología. Miradas diferentes a una misma realidad”, organizado por el Vicerrectorado de Investigación de la UPNA y en el que el artista holandés participa hoy jueves, 8 de octubre, con la conferencia “Esculturas y estructuras”. La charla se ha programado a las 19.30 horas en el Planetario.

El título de la exposición, METAMORFOSIS, pretende ser un homenaje a M. C. Escher, artista holandés que nació en 1898 en Leeuwarden, a pocos kilómetros de la localidad natal de Rinus Roelofs. Escher fue el primer artista que descubrió que el plano se podría rellenar completamente no sólo con formas regulares, sino componiendo fantásticos diseños con formas de Ángeles y Demonios o Pájaros y Peces que variaban su tamaño y orientación hasta perderse en el infinito. Sin embargo, Escher vivió prácticamente de sus padres hasta más allá de los 50 años, cuando fue descubierto por la comunidad científica, tanto por su arte como por los profundos conocimientos de simetría y geometría que yacían bajo sus hermosas composiciones. "Resulta difícil no comparar a ambos genios Escher-Roelofs y sus exploraciones en las dos y tres dimensiones —señala el profesor Barrallo— De la misma manera que Escher descubrió cómo desplazar sus figuras en el plano, los complejos movimientos y simetrías en el espacio de Rinus Roelofs permiten a sus esculturas autosustentarse con la misma liviandad que las tensegridades de Kenneth Snelson o los móviles de Alexander Calder".

Ensamblajes perfectos

En opinión de Javier Barrallo, la capacidad de Rinus Roelofs de asimilar y comprender el espacio es sorprendente tanto para los artistas como para los científicos, que asisten asombrados al espectáculo en el que a partir de elementos simples se desarrollan estructuras nunca vistas anteriormente. "Y es que nos tendríamos que remontar al Renacimiento, cuando otro gran genio, Leonardo da Vinci, en su Codex Atlanticus, esbozaba lo que parecen ser estructuras abovedadas ensambladas sin elementos de fijación. Parece increíble que salvo la breve referencia de Leonardo nunca anteriormente se haya explorado la posibilidad de este tipo de estructuras, y mucho menos que se hayan desarrollado con la suficiente elegancia como para convertirlas en verdaderas obras de arte".

Algunas de las esculturas presentes en esta muestra están ensambladas con tal precisión que, una vez finalizadas, no pueden desmontarse, pero si una pieza se rompe, las demás se desploman como en un castillo de naipes. "Pasamos de la solidez de una estructura terminada a la más absoluta fragilidad ante el fallo de uno de sus elementos. Y es que la obra de Rinus está llena de metáforas producidas por la inevitable relación entre el Arte y la Ciencia presente en cada una de sus obras".

En la actualidad Rinus Roelofs trabaja en su estudio de Hengelo (Holanda) centrado en la investigación de nuevos diseños y estructuras, por los que se ha ganado una enorme reputación en círculos científicos donde está considerado como el sucesor de M. C. Escher. Aunque en cierta medida se encuentra alejado de los círculos artísticos convencionales, ha accedido a mostrar algunas de sus piezas en esta exposición que trae a Pamplona, ciudad donde aprovechará para pasar unos días de vacaciones.