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Lunes 11 de septiembre de 2006 [Investigacion]

"Las ficciones literarias permiten captar mejor las realidades sociales" señala el sociólogo pamplonés Rubén Lasheras en su tesis doctoral

La tesis, defendida en la Universidad Pública de Navarra, se titulaba "Lenguajes de cambio. Disrupción y encubrimiento en la generación y en la revelación de las realidades sociales"

zoomFoto 1  El autor de la tesis, Ruben Lasheras Ruiz.

Foto 1 El autor de la tesis, Ruben Lasheras Ruiz.

"La vida cotidiana se convierte en una tarima donde conviven un lenguaje-pragmático, comprometido con el mantenimiento de las dinámicas cotidianas y un lenguaje-creador en su faceta explosiva, disruptiva y fundamentalmente crítica que habilita determinadas figuras lingüísticas. Las ficciones se convierten así en instrumentos válidos para captar con mayor realidad las realidades sociales". Así lo expresa el sociólogo pamplonés Rubén Lasheras Ruiz en su tesis doctoral dirigida por el profesor Ignacio Sánchez de la Yncera y titulada "Lenguajes de cambio. Disrupción y encubrimiento en la generación y en la revelación de las realidades sociales".

El trabajo recibió la calificación de sobresaliente "cum laude" por unanimidad de un tribunal presidido por el catedrático Emilio Lamo de Espinosa Michels de Champourcin. En la tesis, Rubén Lasheras propone una exploración de los escenarios de convivencia ordinarios a partir de los horizontes de la ficción que posibilite retornar a los actores sociales facultades desatendidas.

Rubén Lasheras Ruiz (Pamplona, 1978) es Licenciado en Sociología por la Universidad Pública de Navarra. Durante sus estudios comenzó a trabajar en el departamento de Sociología de esta Universidad a través de diversas becas de instituciones públicas. Así ha formado parte de un proyecto de investigación sobre Educación Ambiental en la Comunidad Foral de Navarra y un segundo proyecto dirigido por el profesor Ignacio Sánchez de la Yncera, en torno a la importancia de los conceptos de autoconciencia, autodeterminación y autorrealización en la comprensión de las realidades colectivas.

Irrupciones lingüísticas

"Izena duen orok badu izana" (Todo lo que tiene nombre existe"). Con este dicho popular en euskera, resume Rubén Lasheras Ruiz el objeto de la investigación que ha llevado a cabo en su tesis doctoral. "En primer lugar, la frase sintetiza el proceso de identificar, definir y, sobre todo, nombrar. Y por otra parte, apunta directamente hacia uno de los destinos vertebradores del discurso: el abismo entre existencia y no-existencia, el límite entre realidad y ficción".

De este modo, señala el sociólogo "sobre el aparentemente inalterable y permanente discurrir ordinario del mundo de la vida, constatamos repentinas incursiones discordantes que denominamos "disrupciones". Entre ellas se encuentran las irrupciones lingüísticas (leyendas, proverbios, refranes, canciones, dichos y, en general, ficciones) que son capaces de suministrar una peculiar visión de los ámbitos de sentido en los que nos encontramos sumergidos y, lo más importante, son capaces de iniciar rupturas con ellos".

Dado que estas irrupciones son producto de una especial articulación del lenguaje, "éste parece presentar una dimensión dual. Por un lado, su rutinaria disposición establece ámbitos de convivencia ordinaria y, por otro, su singular y única comparecencia exhibe un enorme poder disruptivo".

En este sentido, señala "al abordar el modo en que se produce el proceso de creación de realidad, el lenguaje se erige en un punto de referencia cardinal". Así "a través de los símbolos, el lenguaje permite descubrir, transmitir y dar forma al mundo. En su condición de herramienta forzosa de conocimiento, revela, aprehende e internaliza subjetivamente la realidad. Es nuestra única puerta de acceso a ella".

El placer de la lectura

Con el fin de analizar este fenómeno, Rubén Lasheras llevó a cabo el estudio del lenguaje en sus tres aspectos tradicionales: sintáctico, semántico y pragmático deteniéndose en las ficciones "dada su condición de realidades originales que salvan la tradicional oposición falso-realidad y por el conflicto evidente entre el escenario presentado y la realidad de acogida".

En este aspecto "los mundos de la ficción permiten acceder renovadamente al complejo universo cotidiano que habitamos y expresar aspectos que se encuentran relegados por los sistemas dominantes organizados".

Precisamente, de esta actitud creadora y actualizadora emana el placer de la lectura. "El texto dispone espacios para que el lector, al mismo tiempo que libera sus emociones, "componga" su obra y cree las condiciones necesarias para cortocircuitarse consigo mismo".

Quién no ha experimentado en alguna ocasión sentirse atrapado por las páginas de un libro y despertar súbitamente en recónditos rincones se pregunta el investigador. "Al empujarnos a realizar representaciones de objetos y situaciones que no tienen correlato empírico, las ficciones producen una fuerte sacudida en las "sedimentaciones subjetivas del saber". Su lectura ataca, remueve y actualiza este espacio de ideas acumuladas para comprobar que las cosas, siendo como son, podrían ser de otra manera".

La "irrealidad" producida por el texto, contribuye a retornar al mundo de partida como una realidad observable. "Esto es, de forma inesperada, las ficciones convierten la realidad cotidiana en objeto de reflexión".

Rubén Lasheras prueba esta teoría, con el análisis en su tesis de la obra Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll. "El ejercicio de Carroll de representar al lenguaje y situarlo "fuera de sí" permitía someterlo a consideración y reflexión dejando a la luz el conjunto de protocolos que pasan desapercibidos en su oscura subordinación a las dinámicas cotidianas. Sus continuos y poderosos juegos metalingüísticos, la explosión del sinsentido, eran una gran prueba para la coherencia y la eficacia semántica de las convenciones gramaticales".

Todo ello le permite concluir a Rubén Lasheras afirmando que "la vida cotidiana se convierte en una tarima donde el lenguaje pragmático y conatos de un lenguaje trascendental se enfrentan. Por un lado, existe un lenguaje-herramienta ocultador comprometido con el mantenimiento de las dinámicas cotidianas y, por otro, un lenguaje-creador en su faceta explosiva, disruptiva y fundamentalmente crítica que habilitan determinadas figuras lingüísticas. Toda esa serie de versiones imprevistas de la realidad que articulan las ficciones y que trasgreden los "modelos de mundo", al chocar con las expectativas y el cúmulo de convenciones sociales adquiridas, obligan a los sujetos a alterar, cambiar o desplazar sus esquemas contemplativos del mundo de la vida".

Este es el momento clave de la disrupción de modo que "al retornar las normas sociales vigentes en las realidades cotidianas a un espacio exterior al de su contexto, pueden ser sancionadas desde otras condiciones de operatividad que las rechacen o señalen sus insuficiencias. Las ficciones realizan ejemplarmente un ejercicio de distanciamiento de nosotros mismos impulsando un giro reflexivo que posibilita la acometida. Nos invitan a visitar ese "ningún lugar" donde divisar la relatividad de un mundo cosificado. En definitiva, estas irrupciones lingüísticas que las dinámicas cotidianas acogen, son instrumentos válidos para captar con mayor realidad las realidades sociales".