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Jueves 22 de noviembre de 2007 [Congresos]

El campesinado soportó el mayor peso económico de la Guerra de la Independencia en Navarra, según un historiador

El profesor Francisco Miranda señala en el congreso internacional sobre este conflicto bélico que la renta del entonces reino no era muy superior a los impuestos que debía entregar a los ocupantes franceses

zoomEl profesor Francisco Miranda, en el Congreso que se celebra en la Universidad Pública de Navarra.

El profesor Francisco Miranda, en el Congreso que se celebra en la Universidad Pública de Navarra.

El campesinado soportó el mayor peso económico de la Guerra de Independencia (1808-1814) en Navarra, según Francisco Miranda Rubio, profesor de la Universidad Pública de Navarra. Este experto ha presentado hoy, jueves, 22 de noviembre, una ponencia, titulada "La financiación de la Guerra en Navarra" en el congreso internacional "Guerra, sociedad y política (1808-1814). El valle medio del Ebro", que organiza la Universidad Pública de Navarra en sus dos campus de Pamplona y Tudela junto con tres sociedades de estudios históricos.

"El esfuerzo económico que tuvo que hacer la población navarra fue importante, ya que la suma de todas las cargas impositivas supuso un costo difícil de asumir para una población de unos 225.000 habitantes. En 1811, la renta de Navarra no era muy superior a los impuestos que tenía que entregar a los franceses", señala Francisco Miranda en la ponencia del congreso, en cuya organización toman parte también la Asociación para el Estudio de la Guerra de la Independencia (AEGI), el Foro para el Estudio de la Historia Militar de España (Foro) y la Sociedad de Estudios Históricos de Navarra (SEHN).

Buena parte de Navarra se mantuvo ocupada por los franceses durante los años que duró la contienda. Por tanto, las exigencias tributarias corrieron a cargo de las autoridades galas. "Los navarros tuvieron que soportar el mantenimiento de la tropa y la Administración francesa", indica el profesor Miranda.

A las exigencias francesas se sumó el que, a los pocos meses de iniciarse la guerra, "en el otoño de 1808, antes de la batalla de Tudela, Navarra abasteció a los Ejércitos españoles y, al final de la contienda, en 1813, a las tropas aliadas de España, Gran Bretaña y Portugal", sin olvidar que, durante toda la contienda, "sostuvo a la guerrilla de voluntarios".

Pese a que "el campesinado navarro soportó el mayor peso económico", los municipios se vieron obligados a "vender sus bienes concejiles para amortizar sus deudas", precisa Miranda.

Los gravámenes impuestos por los franceses

Navarra se vio obligada a satisfacer tres tipos de gravámenes impuestos por las autoridades francesas: las contribuciones, los empréstitos y las requisas. "Las primeras recayeron sobre toda la población y eran directas, cuando gravaban los bienes y rentas, e indirectas, cuando lo hacían sobre alimentos y vituallas -explica el profesor Miranda-. A partir de 1811, se creó una contribución única y anual, llamada fonciaria, que gravaba las propiedades y las rentas".

Los empréstitos consistían en dinero y especie, que "se prestaba con la intención de devolver la ayuda solicitada". "Eran un mero anticipo a descontar de las contribuciones. Su imposición fue más frecuente en los primeros años de la guerra, ya que después se decretaron las contribuciones", señala este experto.

Finalmente, las requisas consistían en una imposición parecida a los empréstitos. "Se trataba de un anticipo -precisa Miranda-. Por lo general, se exigía en especie y afectaban a una determinada zona o comarca. Por ejemplo, en julio de 1808, se requisaron 300 bueyes a 17 localidades de las merindades de Estella y Olite. Y unos meses después, en septiembre, el gobernador militar de Pamplona, el general Monçey, requisó 50 cabezas de ganado vacuno de Roncal con el fin de reunir suficientes raciones de carne para mantener a la guarnición de Pamplona".

Además de estas imposiciones, los navarros estaban obligados a aportar suministros de víveres a las columnas volantes del ejército, a las guarniciones militares y a los hospitales. "Estos suministros, como los empréstitos y requisas, se reintegraban compensándose de las contribuciones. Por eso, los comandantes militares estaban obligados a expedir bonos justificativos por tales aportaciones de víveres", precisa Miranda.

Multas por colaborar con la guerrilla

Para castigar la colaboración de los navarros con la guerrilla, los franceses imponían multas. "Alguna fue importante, como la de 20 millones de reales fijada por el general Bessières, duque de Istria. En general, se establecieron de menor cuantía. Así, el jefe de la policía militar de Pamplona, Jean-Perre Mendiry, impuso cuantiosas multas a la población, tanto en dinero como en especie. A veces, debían entregar varios pares de zapatos o ropa".

Los ingresos fijos procedentes de las rentas del Estado por conceptos como aduanas o correos y lo obtenido de los bienes eclesiásticos navarros secuestrados por los franceses constituían otras fuentes de dinero para el gobierno militar.

"Resulta arriesgado ofrecer el importe total del coste de la guerra en Navarra por estos conceptos. Existen distintos factores que dificultan el intento. No siempre las contribuciones fueron imposiciones fijas y concretas, sino que gravaban también a determinados productos. Por ejemplo, se decretaron dos de estas características: una, en 1808, que gravaba el 8% de granos y ganados y, un año después, otra con el 12 % sobre la carne. En la primera resulta difícil conocer su cuantía total ya que no se conoce el valor de la cosecha de ese año y, en la segunda, no se tiene información sobre la carne que se consumía en Navarra".

El resto de las contribuciones arroja un valor de 80 millones de reales desde la ocupación francesa hasta 1813, según Miranda. "La mayor cuantía corresponde a los años que van de 1810 al 1812, que coinciden con los gobiernos militares", precisa este historiador.

A partir de mañana, en Tudela

Este congreso internacional dedicado a la Guerra de la Independencia se traslada mañana, viernes 23 de noviembre, a Tudela. Así, a las 10 horas, se iniciará la sesión en el Palacio Decanal de la capital de la Ribera (plaza de San Jaime, 2).

En concreto, por la mañana se presentarán las ponencias de la cuarta sección, que abordará la temática "Sociedad: convencer para vencer", con las siguientes conferencias: "La propaganda como herramienta y formación de la opinión pública", por Emilio de Diego García (Universidad Complutense); "Las relaciones intersociales", por Gerard Dufour (Universidad de Aix-en-Provence); "Violencia y sociedad", por Marion Reder Gadow (Universidad de Málaga); "La educación y la enseñanza en la Guerra de la Independencia", por Julio Ruiz Berrio (Universidad Complutense); "La mujer en la Guerra de la Independencia", por Juan José Sánchez Arreseigor (Universidad del País Vasco); "Afrancesados y patriotas", por Manuel Moreno Alonso (Universidad de Sevilla); y "Guerra y población: fuentes y métodos para su estudio", por Carmen Ansón Calvo (Universidad de Oviedo). Esta sesión será presidida por el catedrático de instituto Esteban Orta Rubio.

Por la tarde, a partir de las 16 horas, tendrá lugar la sesión de la quinta sección, que analizará la "Historiografía, imaginario y discurso nacional" a través de los siguientes análisis: "La guerra como mito fundacional de la historiografía española del siglo XIX", por Lluís Ferran Toledano (Universidad Autónoma de Barcelona); "Los lugares de memoria de la Guerra de la Independencia", por Pierre Geal (Universidad de Grenoble); "Las imágenes de la guerra en la literatura y teatro", por Ana Freire (UNED); "La Guerra de la Independencia en los libros de texto españoles", por Emilio Castillejo (UNED- Pamplona); y "La Guerra de la Independencia en la novela del siglo XX", por Jesús Maroto (Foro de Historia Militar).

El congreso concluye el sábado en la capital de la Ribera, con la representación de la Batalla de Tudela. Un conjunto de grupos de recreación histórica militar, procedentes de España y otros países europeos, escenificarán la Batalla de Tudela, con la participación de la Asociación Histórico Cultural "Voluntarios de Aragón". Juan José Sañudo, del Foro de Historia Militar, guiará la visita a los escenarios de la Batalla a partir de las 10 horas. A las 11, se producirá un desfile a cargo de los grupos de recreación histórica por las calles de Tudela. Y una hora después, a las 12 horas, se celebrará una parada militar histórica en la Plaza de los Fueros.

La recreación de la Batalla de Tudela tendrá lugar a las 16 horas en el Parque La Albea y a las 19 horas está programado un homenaje a los caídos de 1808 en la Plaza de los Fueros.