• ES
  • EU
  • EN


Noticias


Martes 22 de mayo de 2018 [Investigacion]

Una investigación de la UPNA cuestiona la responsabilización individual frente al desempleo en el discurso sobre el emprendimiento

Laureano Martínez Sordoni critica que se deje en segundo plano el componente estructural del paro y plantea que no toda persona deba ser emprendedora

zoomLaureano Martínez Sordoni, nuevo doctor por la UPNA

Laureano Martínez Sordoni, nuevo doctor por la UPNA

El discurso público propone la transición de “una sociedad salarial” hacia “una sociedad emprendedora” como forma de remediar los problemas económicos y de empleo, según se desprende de las actuales políticas europeas sobre emprendimiento, analizadas por el investigador Laureano Martínez Sordoni (Arequito, Argentina, 1982) en su tesis doctoral, defendida en la Universidad Pública de Navarra (UPNA). Este experto ha comprobado que existe una valoración negativa de la persona asalariada, mientras que aquella emprendedora está considerada como “el modelo” de sujeto social. “El reto de las políticas públicas es promover el emprendimiento sin fomentar la precarización”, apunta este especialista, que cuestiona que toda persona deba ser emprendedora.

Partiendo del interrogante sobre el tipo de sujeto social promovido por las políticas de emprendimiento, Laureano Martínez Sordoni estudió documentos de organismos públicos de distintos niveles (supranacional, estatal y regional). Los resultados de la investigación se dividen en dos grandes ejes. Por un lado, se centran en la forma en que el diseño de las medidas de emprendimiento afecta al empleo, en cuanto asocia emprendimiento con autoempleo. Y por otro, muestran que el tipo de sujeto social promovido se corresponde con las demandas de una sociedad en la que cada vez más los mecanismos de mercado regulan esferas anteriormente ocupadas por el derecho social y del trabajo.

Autoempleo y desprotección

En cuanto al primer eje, el investigador ha constatado que las políticas de fomento del emprendimiento están diseñadas de tal modo que vinculan emprendimiento a autoempleo, tanto asociado como individual. “Si bien no debe generalizarse, en muchos casos esto implica que, en lugar de centrarse en la creación de empresas dinámicas y con potencial de crecimiento, las medidas de emprendimiento, por la forma en que están diseñadas, corren el riesgo de convertirse en formas de autoempleo precario y con pocas perspectivas de crecimiento —afirma Laureano Martínez Sordoni, cuya tesis fue dirigida por la profesora del Departamento de Sociología y Trabajo Social de la UPNA Patricia Amigot Leache y el catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona Lupicinio Íñiguez Rueda—. Con frecuencia, se impulsa a las personas desempleadas a optar por el emprendimiento, entendido como autoempleo. Esto puede conducir a la desprotección y mercantilización del trabajo, propio de políticas neoliberales”.

En ese sentido, una de las características del discurso político actual sobre el emprendimiento consiste en responsabilizar a la persona de su situación de desempleo, dejando en segundo plano la dimensión estructural del problema del paro. “Se argumenta, por ejemplo, que la causa del desempleo entre las personas jóvenes es su falta de iniciativa emprendedora —indica el investigador—. Sin embargo, muchos analistas coinciden en señalar que el desempleo no es principalmente un problema de competencias individuales y de emprendimiento, sino que es estructural y tiene que ver con cómo está diseñado el mercado de trabajo y con cómo se genera, se distribuye y se acumula la producción social de bienes y servicios”.

Referente idealizado

En relación con el segundo eje, el discurso sobre el emprendimiento invita al individuo a tratarse a sí mismo como una empresa y a actuar socialmente como tal. El investigador propone llamar a esta figura “el ideal normativo” de la persona emprendedora. Se constata, en los documentos analizados, la construcción de un referente cultural idealizado que cumpliría con todos los rasgos de una personalidad emprendedora y que sería el modelo social que deberían seguir todos los individuos. Dicho de otra forma, “este referente cultural idealizado serviría para juzgar y valorar a las personas, según se acerquen más o menos al modelo de conductas propuestas”, apunta.

Por tanto, por un lado, el emprendimiento se vincula a formas de autoempleo flexibles y cada vez menos protegidas por mecanismos sociales, y, por otro, se reclama que las personas sean flexibles, se adapten a los cambios, asuman riesgos y se responsabilicen individualmente de su situación. Esta combinación en el diseño de las políticas hace que a las personas cada vez se les exija más en un contexto menos protector.

Esta dinámica da lugar a “cierto malestar social”, a juicio del investigador. “Obliga a la persona a responsabilizarse de su propio empleo en un marco de desprotección y favorece patologías como la ansiedad, el estrés, la angustia y la depresión. Mientras que en el modelo de trabajo asalariado predominaban los problemas físicos, en este modelo, en el que las personas son impulsadas permanentemente a renovarse y superar límites, se incrementan los problemas psicológicos”, añade Martínez Sordoni, cuya tesis ha sido calificada con sobresaliente “cum laude” con mención internacional.

Martínez Sordoni subraya que el emprendimiento como forma de empleo no es una alternativa válida para todas las personas, ni siquiera para la mayoría. “No todo el mundo debe emprender. Es preciso buscar otras fórmulas de creación de empleo. El reto de las políticas públicas es promover el emprendimiento sin fomentar la precarización. Se deben separar las medidas de emprendimiento y las de autoempleo porque, aunque tienen puntos en común, son realidades distintas. En todo caso, se trataría de impulsar el emprendimiento en empresas realmente innovadoras y con potencial de crecimiento”, concluye.

Breve currículum

Laureano Martínez Sordoni es licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina), Máster en Filosofía Contemporánea por la Universidad Autónoma de Barcelona y doctor por la Universidad Pública de Navarra. Ha realizado estancias de investigación en dos universidades: la Libre de Bruselas (Bélgica) y la de Buenos Aires.

Sus investigaciones, plasmadas en revistas científicas y congresos nacionales e internacionales, se orientan hacia el campo de las políticas sociales y de empleo, analizadas desde perspectivas críticas de las ciencias sociales.