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Viernes 2 de diciembre de 2016 [Institucional]

El ingeniero tudelano Víctor Manuel Catalán gana en la UPNA el I Premio al Mejor Trabajo Fin de Estudios sobre discapacidad

La Asociación Universidad y Discapacidad ha premiado también con sendos accésits a dos tituladas: Nerea Arana y Sandra Domínguez

zoomEntrega de premios. De izq. a dcha.: Sandra Domínguez Burgués, Víctor Manuel Catalán Galindo y Nerea Arana Baztán.

Entrega de premios. De izq. a dcha.: Sandra Domínguez Burgués, Víctor Manuel Catalán Galindo y Nerea Arana Baztán.

Víctor Manuel Catalán Galindo (Tudela, 1987), graduado en Ingeniería en Diseño Mecánico, ha conseguido el I Premio al Mejor Trabajo Fin de Estudios en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) relacionado con la discapacidad. Este galardón, dotado con una tableta electrónica, lo concede la Asociación Universidad y Discapacidad, integrada por profesorado y personal de administración y servicios de esta institución. El jurado del certamen ha premiado también con sendos accésits a Nerea Arana Baztán (Tafalla, 1982), que ha cursado el Máster en Intervención Social con Individuos, Familias y Grupos, y a Sandra Domínguez Burgués (Madrid, 1976), que ha finalizado el grado de Magisterio en Educación Primaria.

El acto de entrega de este premio ha tenido lugar hoy, viernes 2 de diciembre, víspera del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, en el campus de Arrosadia de la UPNA, con presencia, entre otras personas, de Eloísa Ramírez Vaquero, vicerrectora de Proyección Universitaria y Relaciones Institucionales; María Luz Sanz Escudero, presidenta del Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de Navarra (CERMIN), y Carlos Alonso Vega, presidente de la entidad organizadora de los premios: la Asociación Universidad y Discapacidad, que busca apoyar la investigación y la docencia en discapacidad y poner en contacto a personas que puedan trasmitir su experiencia y apoyo a quienes lo necesiten.

Un dispositivo para afectados por ictus

El fallo del jurado destaca del trabajo de fin de grado de Víctor Manuel Catalán “la originalidad de la propuesta y su potencial aplicabilidad”. En concreto, el ingeniero tudelano ha diseñado un dispositivo de uso autónomo para la recuperación de la mano en pacientes con daño cerebral adquirido, cuya principal causa es un accidente cerebrovascular (por ejemplo, ictus). El trabajo, dirigido por el profesor del Departamento de Proyectos e Ingeniería Rural José Ramón Alfaro López y desarrollado en el campus de la UPNA en Tudela, busca incentivar el movimiento de los dedos de la mano para lograr una rehabilitación duradera y personalizada.

“La mayor parte de los pacientes, tras un ictus leve o moderado, son capaces de recuperar la capacidad de andar con ayuda de dispositivos externos —explica Víctor Manuel Catalán—. Sin embargo, los movimientos del miembro superior solo los recuperan pacientes con una lesión leve y en un porcentaje muy bajo”.

Para lograr el movimiento de la mano, la máquina ideada por Víctor Manuel Catalán cuenta con “una serie de elementos diseñados y otra selección de componentes comerciales, todos ellos, debidamente unidos formando ensamblajes y mecanismos”. “El movimiento que efectúa el dispositivo consiste en una secuencia para levantar los dedos un determinado ángulo”, apunta.

Empleo con apoyo

Por su parte, Nerea Arana Baztán recoge en su trabajo, dirigido por la profesora del Departamento de Trabajo Social Irene Lapuerta Méndez, los resultados de una investigación que analiza la calidad de vida de las personas con discapacidad que han trabajado en el mercado laboral ordinario a través del programa Empleo con Apoyo (ECA) en Navarra.

“Este programa consiste en un conjunto de servicios y acciones individualizadas para que las personas con discapacidad y aquellas otras con especiales dificultades puedan acceder, mantenerse y promocionarse en una empresa ordinaria en el mercado de trabajo abierto, con el apoyo de profesionales y otros apoyos. El ECA se presenta como un modelo todavía por explotar para favorecer el empleo ordinario del colectivo. Sin embargo, aun habiendo estudios que evidencien la efectividad de esta metodología de trabajo para favorecer la inclusión laboral de este grupo, todavía su uso es residual en Navarra y existe un escaso apoyo normativo e institucional para fomentarlo”, afirma Nerea Arana, quien, además del citado máster en la UPNA, también ha cursado en esta institución la diplomatura de Ciencias Empresariales, a la que suma una licenciatura en Ciencias del Trabajo (Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona) y el Máster de Estudios Interdisciplinares de Género (Universidad Autónoma de Madrid).

Para la realización de su trabajo, Nerea Arana, que es técnica en el CERMIN, ha contado con la colaboración del Servicio Navarro de Empleo (SNE); del propio CERMIN, plataforma donde están integradas la mayoría de entidades que llevan a cabo proyectos de ECA en Navarra, tales como la Asociación Navarra de Síndrome de Down, Aspace Navarra y Tasubinsa; y de Avanvida, empresa que gestiona el Centro de Rehabilitación Psicosocial de Sarriguren.

Inteligencia emocional

Finalmente, Sandra Domínguez Burgués, que trabaja para el Gobierno de Navarra como profesora de Educación Primaria en la especialidad de Audición y Lenguaje, ha estudiado en su trabajo de fin de grado el desarrollo de la inteligencia emocional en alumnos con deficiencia auditiva y sin ella escolarizados en Educación Primaria en aulas inclusivas. De los datos de su estudio, dirigido por la profesora del Departamento de Psicología y Pedagogía Esperanza Bausela Herreras, se concluye la existencia de diferencias en este desarrollo de inteligencia emocional entre estudiantes con deficiencia auditiva y aquellos que no la tienen, por lo que la autora ve la necesidad de implantar un programa de intervención en esta materia para todos, especialmente, para quienes sufren deficiencias auditivas.

Sandra Domínguez ha basado su trabajo en la denominada “inteligencia emocional”, concepto que ha progresado hacia “educación emocional” y, últimamente, a “alfabetización emocional”, que se define como “la habilidad de las personas para reconocer, comprender, expresar de forma socialmente adecuada y manejar las emociones, así como reconocer, comprender y responder de manera apropiada a las emociones expresadas por los demás”, tal como recoge en la investigación.