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Jueves 30 de noviembre de 2006 [Cursos y Conferencias]

El catedrático mexicano Jorge Carpizo cerró el curso sobre la II República con una conferencia sobre los "transterrados" españoles en México

zoomEl catedrático mexicano Jorge Carpizo

El catedrático mexicano Jorge Carpizo

"En el diccionario de la Real Academia no aparece el término transterrados, pero creo que un día estará. En México se usa de manera natural. Quería designar a los republicanos españoles que se trasladaron de un lado a otro del Atlántico, y como se encontraron a gusto se empatriaron: tenían dos patrias en una".

Así lo afirmó el Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Nacional Autónoma de México Jorge Carpizo, con cuya conferencia titulada "Un testimonio sobre los "transterrados" españoles en México" puso fin al curso de otoño "II República: Constitución y memoria histórica", organizado por la Universidad Pública de Navarra con la colaboración del Parlamento de Navarra y la Fundación Jaime Brunet.

Jorge Carpizo es doctor en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Universidad de la que ha sido Rector. Presidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional, ha sido presidente del Consejo Ejecutivo de la Unión de Universidades de América Latina, Procurador General de la República, Secretario de Gobernación y Embajador de México en Francia. Ha impartido conferencias en instituciones académicas y judiciales de numerosos países y ha recibido más de 70 premios y distinciones, entre ellos los doctorados Honoris causa por las universidades de Querétaro, Externado de Colombia, Autónoma de Campeche, Tel-Aviv, la Western California School of Law, Complutense de Madrid, Colima, Calgary (Canadá) y Xalapa.

Al menos 25.000 transterrados

"México era un país atrasado, en el que había habido una revolución social importante, pero en el que también los medios económicos habían retrocedido", afirmó. "En el año 1931, las noticias más importantes de los periódicos mejicanos trataban el tema de la República española. En México se recibe la noticia con gran alegría; se sentía un gran acercamiento entre ambos países", señaló el catedrático. Así, "cuando en 1937 se vio que los republicanos podían perder la Guerra Civil, el Presidente de la República de México, Lázaro Cárdenas, les invitó a acudir allí si finalmente la perdían", añadió.

Se calcula que alrededor de 25.000 republicanos respondieron a esta invitación. "Muchos de ellos eran intelectuales del más alto nivel. Se les abrieron las puertas de las universidades mexicanas, y se destinaron muchos fondos para crear cátedras que ocuparon estos intelectuales".

Durante su exposición, Jorge Carpizo se refirió a muchas de estas personalidades, como Felipe Sánchez Román, fundador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de México; José Gaos, el discípulo más aventajado de Ortega y Gasset; el químico José Giral, quien fundó en este país la Escuela de Química, que años después recibió un Premio Nobel de la mano de uno de sus discípulos; o el grupo de juristas formado por Niceto Alcalá Zamora y Aurora Arzaiz Amigo, entre otros. También se creó la Casa de España, una prestigiosa institución, hoy llamada Colegio de México. "México está muy agradecido a ellos por su estupenda labor. La mayoría se encontraron a gusto en este país", apuntó.

"Muchos de ellos, cuando llegaron a México lo vieron como una etapa transitoria, hasta el año 50 aproximadamente. Al finalizar la II Guerra Mundial, con el triunfo de los aliados, dado que Franco había colaborado con los vencidos, se pensó que las democracias europeas iban a pasarle cuenta, y no fue así. Incluso, el régimen franquista es admitido en la ONU", y por tanto, estos transterrados se hicieron a la idea de que su regreso a España no iba a ser posible en muchos años.