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Viernes 13 de mayo de 2011 [Publicaciones]

Un libro publicado por dos profesores de la UPNA analiza los cambios que experimentó la agricultura navarra en la primera mitad del siglo XX

La obra, escrita por Antonio Purroy y José Antonio Mendizábal, cuenta con el patrocinio del Grupo AN

zoomDe izquierda a derecha, Alejandro Valls, Antonio Purroy, Begoña Sanzberro, Fernando Beroiz y José Antonio Mendizábal.

De izquierda a derecha, Alejandro Valls, Antonio Purroy, Begoña Sanzberro, Fernando Beroiz y José Antonio Mendizábal.

La agricultura navarra experimentó en la primera mitad del siglo XX un fuerte avance debido, por una parte, a la autonomía administrativa y económica que permitía el régimen foral navarro y, por otra, a la introducción de técnicas pioneras en el desarrollo de nuevos sistemas productivos y al gran espíritu de trabajo y de superación de un valioso grupo de técnicos y agricultores. Así se refleja en el libro “La agricultura navarra en la primera mitad del siglo XX”, escrito por el catedrático de Producción Animal de la Universidad Pública de Navarra, Antonio Purroy, y por el profesor del Departamento de Producción Agraria, José Antonio Mendizábal. La publicación, editada por EGN y financiada por el Grupo AN, ha salido a la venta a un precio de 12 euros.

El libro ha sido presentado este viernes, 13 de mayo, en la Universidad Pública de Navarra en un acto que ha contado con la asistencia de los autores, Antonio Purroy y José Antonio Mendizábal; de la consejera de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, Begoña Sanzberro; del director de Comunicación del Grupo AN, Fernando Beroiz; y del coordinador editorial de EGN, Alejandro Valls. El acto ha tenido lugar en la sala del Departamento de Producción Agraria que lleva el nombre de Daniel Nagore, ingeniero agrónomo navarro que impulsó proyectos para este sector desde el Servicio de Agricultura y Ganadería de la Diputación.

Este trabajo pretende reivindicar la importancia de estos cambios, que consiguieron situar a la agricultura navarra a la cabeza en el ranking nacional y que sentaron las bases para que hoy este sector económico siga siendo relevante, tanto para el mantenimiento del medio ambiente y del medio rural como en la industria agroalimentaria, pilar fundamental de la economía de la Comunidad foral.

“Despertar” de la nueva agricultura

El libro refleja, inicialmente, la situación en la que encontraba la agricultura navarra a comienzos del siglo XX, que estaba muy marcada por la llegada de la filoxera en 1892 y la destrucción casi total de las cerca de 50.000 hectáreas de viñedo navarro. Este hecho motivó la creación del Servicio de Viticultura y Repoblación del Viñedo –convertido más tarde en el Servicio de Agricultura Provincial de la Diputación Foral de Navarra-, del que fue director durante más de 20 años el ingeniero agrónomo D. Nicolás Gª de los Salmones. El ímpetu demostrado por este servicio propició que en 15 años se reconstituyera el viñedo con plantas americanas libres de la plaga. Quizá por ello el Gobierno central concedió en 1912 a Navarra la sede del Congreso Nacional de Viticultura, que fue el acontecimiento más destacado de la celebración del 700 aniversario de la Batalla de las Navas de Tolosa y que reunió a más de 1.500 congresistas. La sede del Congreso se convirtió en 1914 en la Escuela de Peritos Agrícolas de Villava, embrión de lo que 75 años más tarde daría paso a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos (UPNA).

También en los primeros años del siglo pasado, que los autores denominan como el “Despertar de la nueva agricultura navarra”, se creó con mucha fuerza el movimiento cooperativo agrario (1902), que en aquellos inicios tenía un marcado carácter católico y social. En 1910 se creó la Federación Católico-Social Agraria de Navarra, cuya herencia ha recogido en la actualidad el Grupo AN.

Centros de experimentación y laboratorios

En este primer cuarto de siglo también se produjeron dos hitos importantes. En 1908 se creó la Escuela Práctica Regional de Agricultura de Navarra y Vascongadas que, en 1932, fue transferida por el Gobierno central a Navarra convirtiéndose en la Granja Agrícola Provincial. Fue un centro de experimentación y demostración de los principales cultivos y razas de ganado que se mantuvo hasta 1979. Así mismo, en 1913 se creó el Laboratorio Químico Provincial con el fin de analizar las tierras y los productos agrarios más relevantes. Hoy en día continúa realizando estas labores bajo el auspicio de la empresa pública Nasersa.

Con la llegada en 1917 de Daniel Nagore al Servicio de Agricultura y Ganadería de la Diputación, tuvo lugar un “Nuevo impulso de la agricultura navarra”. Este ilustre ingeniero agrónomo ocupó la jefatura del Servicio hasta su muerte en 1955. Durante este periodo se alumbraron nuevos servicios y organismos agrarios, como el de Selección de semillas (1924), el de Plagas del campo (1942) o el de Organización de la patata del Pirineo oriental (OPPOSA, 1951). Fueron servicios claves para el desarrollo de la nueva agricultura Navarra, acompañados de las Estaciones meteorológicas (1916) de gran importancia para el correcto manejo de los cultivos.

Daniel Nagore fue también un ferviente impulsor de la ganadería navarra. En 1925 se creó el primer Libro genealógico de ganado vacuno para las razas Pirenaica y Parda Alpina. A ello siguieron las paradas de sementales de vacuno y de caballar, y los concursos de ganado como medio de enseñanza y estímulo de los ganaderos, para la mejora y promoción de su ganado. De igual forma, se creó la Yeguada Provincial en Urbasa (1937) para el desarrollo y fomento de la Jaca Navarra o la granja de producción del Manicomio.