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Martes 27 de noviembre de 2007 [Investigacion]

El Acuerdo de 1970 entre España y la Comunidad Económica Europea no estimuló la emigración, según un historiador

El profesor Fernando Guirao afirma que este texto legal tampoco tuvo influencia en las condiciones laborales de los emigrados españoles

zoomEl profesor Fernando Guirao, en la Universidad Pública de Navarra.

El profesor Fernando Guirao, en la Universidad Pública de Navarra.

El flujo migratorio de trabajadores españoles a Europa no se vio afectado por el Acuerdo de 1970, el primero que firmó el régimen de Franco con la entonces Comunidad Económica Europea (CEE), la antecedente de la actual Unión Europea. Tampoco las condiciones laborales o de vida de aquellos se vieron influenciadas por este texto legal, que regulaba las relaciones comerciales entre España y los seis países entonces miembros de la Comunidad (Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo).

Así lo ha indicado Fernando Guirao Piñeyro, profesor del Departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona), en la ponencia que presentó en el Seminario de Historia Económica titulado "Migraciones, mercados de trabajo y desarrollo económico: del Franquismo a la Transición" que organizó recientemente el Departamento de Economía de la Universidad Pública de Navarra. Guirao, titular de la Cátedra Jean Monnet sobre Historia e Integración Europea de la universidad catalana, analizó en Pamplona la influencia del Acuerdo de 1970 en la emigración española en su ponencia titulada "Did Spanish emigrants benefit from the 1970 Agreement?" ("¿Se beneficiaron los emigrantes españoles del Acuerdo de 1970?").

"Ni los flujos migratorios de españoles a la Comunidad ni sus condiciones laborales o de vida se vieron afectadas por este acuerdo -señala Fernando Guirao, licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid y doctor en Historia y Civilización por el Instituto Universitario Europeo de Florencia (Italia)-. Los representantes españoles en las negociaciones habían luchado, aunque con poca convicción y menos éxito, por introducir cláusulas de protección de la mano de obra española en los seis países miembros". Según Guirao, "el Acuerdo de 1970, que ha sido considerado por los propagandistas del régimen de Franco y por muchos observadores hasta hace poco como la clave para el futuro desarrollo económico y político del país, hacía referencia, exclusivamente, a cuestiones comerciales; en concreto, a la progresiva eliminación de las restricciones a las exportaciones de bienes, principalmente, industriales".

El Acuerdo de 1970 atrajo inversiones directas

La paradoja de la puesta en práctica del Acuerdo de 1970 es que, en el caso de las inversiones extranjeras directas, los resultados fueron los contrarios a los de la mano de obra. "Mientras que las cláusulas financieras no fueron discutidas en las negociaciones bilaterales, las oportunidades comerciales que el Acuerdo de 1970 ofrecía a los productos hechos en España garantizó fuertes incentivos para las inversiones directas tanto de la Comunidad como de países no comunitarios, en la búsqueda de mejorar el acceso al mercado comunitario", afirma este profesor, autor de diversos estudios de investigación sobre España y su relación con la Unión Europea.

De acuerdo con los datos presentados por el profesor Guirao en el seminario organizado en la Universidad Pública de Navarra, "la emigración a los seis países miembros de la Comunidad Económica Europea descendió rápida y constantemente después de la cifra máxima alcanzada en 1969" sin que el Acuerdo de 1970 lo pudiera impedir. Otra cosa fue la emigración temporal a Francia, sobre todo, para labores agrícolas como, por ejemplo, la vendimia, que "permaneció constante en alrededor de 100.000 personas anuales", añade este experto.

Sorprendentemente, el único país europeo que reflejó lo que podría haber sido "un perfil comunitario" respecto a la emigración española fue Suiza, que siempre ha estado alejada de la Unión Europea. "Si el Acuerdo de 1970 hubiera sido efectivo en proporcionar alguna protección y, por lo tanto, incentivos a la emigración española a la Comunidad, el comportamiento del mercado suizo hubiera podido ser ese modelo comunitario -apunta Fernando Guirao-. Así, a una rápida recuperación después de 1967, cuando las negociaciones de un acuerdo bilateral empezaron, siguió una rápida aceleración después de 1970 al firmarse el acuerdo, una máxima expansión en 1972, una caída debido a la recesión que se extendió por los países occidentales y, finalmente, un aterrizaje suave a partir de 1975. El incremento de la emigración española a Suiza fue el resultado de la reducción de mercados alternativos para la mano de obra hispana en el resto de Europa".

Flujos migratorios y discriminación

Nunca hubo ningún acuerdo entre España y la Comunidad en su conjunto que afectara a las condiciones laborales de los españoles en los mercados comunitarios. No obstante, España sí firmó acuerdos bilaterales con todos los países de la Comunidad Económica Europea (y con otros extracomunitarios) en aspectos concernientes a la emigración y la Seguridad Social. Los flujos migratorios españoles hacia dichos países y, sobre todo, las condiciones en que los emigrantes españoles se desenvolvían dependían, única y exclusivamente, de dichos acuerdos bilaterales.

"Las políticas sociales y, en general, las de emigración han permanecido siempre en el terreno exclusivo de las legislaciones nacionales y, por tanto, han sido objeto de acuerdos bilaterales entre cada uno de los miembros de la CEE y terceros países, incluido España cuando estaba fuera de la Unión Europea -aclara Guirao-. El Acuerdo de 1970 no incluyó ninguna cláusula que alterara esto. Los flujos migratorios españoles a la CEE estaban exclusivamente ligados a la evolución macroeconómica de los mercados de destino".

La emigración española a los países de Europa occidental alcanzó entre 1969 y 1973 las 100.000 personas anuales, de acuerdo con los datos recogidos en la ponencia del profesor Guirao.

"Las condiciones laborales que se aplicaban a los españoles diferían en cada uno de los seis países de la Comunidad y eran el resultado de acuerdos bilaterales entre las autoridades españolas y cada uno de los gobiernos de los Estados miembros -comenta este profesor de la Universidad Pompeu Fabra-. En general, no tenían peores condiciones, pero, en cada mercado, los españoles fueron discriminados con respecto a otros grupos laborales y, siempre, con respecto a los trabajadores de los propios países de la CEE".