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Jueves 29 de septiembre de 2005 [Institucional]

"La informática biomédica ahorra sufrimiento al enfermo porque permite saber qué tratamiento es el más efectivo para cada paciente"

De este modo se expresó, en la Universidad Pública de Navarra, el coordinador de la Unidad de Investigación en Informática Biomédica, Ferran Sanz Carreras

"La informática biomédica es un gran avance para el sector farmacológico y médico, porque además de descubrir medicamentos y sus posibles efectos adversos, permite determinar la predisposición de algunas personas a sufrir determinadas enfermedades a lo largo de su vida y a conocer los efectos que un tratamiento médico tendrá en esa persona. De este modo, además de ahorrar gasto farmacéutico y ganar efectividad, se ahorra sufrimiento al enfermo porque se puede aplicar el tratamiento más efectivo para cada paciente, evitando así posibles rechazos o la aplicación de técnicas médicas que no tendrían efectividad".

Así lo aseguró en Pamplona Ferran Sanz Carreras, el coordinador de la Unidad de Investigación en Informática Biomédica, Coordinador de la NoE INFOBIOMED, financiada por la Unión Europea, Presidente de la European Federation for Medicinal Chemistry y Experto invitado por la Comisión Europea para la preparación del 7º Programa Marco en ámbitos de su especialidad. Nacido en Barcelona en el año 1951, el profesor Sanz Carreras es Catedrático de Bioestadística y de Informática Biomédica del Departamento de Ciencias Experimentales y de laSalud de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y Coordinador de la Unidad de Investigación en Informática Biomédica.
Ferran Sanz Carreras, que presidió el tribunal de una tesis doctoral en la Universidad Pública de Navarra, explicó que la informática biomédica consiste en descubrir, a través de las técnicas computacionales, información que tenga utilidad en cuestiones sanitarias. "Desde hace tiempo se utilizan estos métodos para descubrir nuevos medicamentos y para predecir posibles efectos adversos de los mismos, lo que permite ahorrar tiempo y dinero a las compañías farmacéuticas".

Evitar sufrimiento inútil

Además, agregó, permite también descubrir la asociación que hay entre la genética de cada persona y la enfermedades que puede padecer o su posible respuesta antes diferentes tratamientos. "Esto nos permite determinar con antelación la predisposición de una persona a sufrir una determinada enfermedad a lo largo de su vida, pero también conocer los efectos que en su organismo tendrá un tratamiento médico, ya que los rechazos a los tratamientos farmacológicos no se producen fortuitamente sino que están relacionados con determinados factores genéticos del paciente".

A este respecto añadió que algunos medicamentos son sólo válidos para personas con unas determinadas características genéticas, "por lo que es un gran adelanto saber de antemano si vale la pena administrárselos a un paciente, especialmente cuando son tratamientos agresivos como los que se aplican en oncología. Si a través de la informática biomédica vemos que el tratamiento previsto no va a ser efectivo, evitaremos su aplicación y, por lo tanto, sufrimiento inútil al paciente. Además, la información de la que dispondremos nos permitirá saber con qué tratamiento obtendremos mejores resultados, con lo que se gana en efectividad".

Aprovechar la secuenciación del genoma

Ferran Sanz explicó que esta disciplina posibilitará hacer realidad algunas de las expectativas que se crearon con la secuenciación del genoma humano, ya que "conectando la información del genoma con la información clínica, estamos consiguiendo que la secuenciación del genoma humano sirva para la salud del ciudadano".

En cuanto a los principales retos de esta disciplina, dijo que van encaminados a extraer conocimiento de toda la información especializada que existe en el mundo, "tanto la procedente de los miles de trabajos científicos que cada año se publican, como de las historias clínicas de los hospitales y de los datos de los que disponen los laboratorios farmacéuticos. Toda esa información hay que integrarla y extraer, por medio de métodos informáticos, conocimiento válido para fines médicos. Pero en todo momento hay que hacerlo protegiendo la privacidad del ciudadano al máximo para que no se vea perjudicado de ninguna manera".

Respecto a su utilización práctica, el coordinador de la Unidad de Investigación en Informática Biomédica aseguró que estos métodos ya se están aplicando en las clínicas y que "los progresos son continuos". No obstante, apuntó que una de las cuestiones en las que más hay que avanzar es en "romper la frontera que existe entre la investigación básica biomédica y la investigación clínica; hay que conseguir una mayor coordinación entre los investigadores de biomedicina y bioinformáticos con los investigadores que están dentro del hospital, delante de la cama del enfermo y son responsables de los historiados clínicos. Actualmente la relación entre ambos colectivos es escasísima, lo cual supone un freno importante".

Recordó también que para trabajar con estas técnicas no es necesario contar con grandes presupuestos. "Todo cuesta dinero, pero en contra de lo que pasa en otros campos científicos, la investigación basada en la gestión del conocimiento y de la información se hace con un aparato cada vez más barato: el ordenador. No trabajamos con ningún instrumento experimental que implique grandes desembolsos económicos, sino que únicamente utilizamos los datos que ya existen, explotándolos a través de herramientas matemáticas y computacionales. Por ello, para estas investigaciones sólo es necesario una cantidad razonable de dinero".

En cuanto a la situación en la que se encuentra la informática biomédica en España, indicó que "no estamos mal, como lo demuestra el hecho de que coordinemos la Red Europea NoE Infobiomed, financiada por la Unión Europea, o que desde la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona se vaya a coordinar un gran proyecto de biosimulación, financiado con más de 12 millones de euros por la Unión Europea. Además, existe una red financiada por el Ministerio de Sanidad para la informática biomédica española en la que participan más de diez organizaciones. Es decir, la informática biomédica en España es muy activa y estamos en una línea en la que somos perfectamente competitivos y podemos liderar grandes iniciativas internacionales".