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Martes 22 de diciembre de 2009 [Publicaciones]

La expresión de las emociones, de Charles Darwin, nuevo volumen de la colección que coeditan la UPNA y Laetoli

Su interpretación evolucionista cuestionaba frontalmente las teorías racistas de la época

zoomPortada del nuevo libro de la Biblioteca Darwin

Portada del nuevo libro de la Biblioteca Darwin

La Universidad Pública de Navarra y editorial Laetoli han publicado La expresión de las emociones, obra de Charles Darwin en la que el autor refleja detalladamente las diversas maneras en que expresamos nuestras emociones los animales humanos y no humanos. “La comparación de los resultados —explica Xavier Bellés en la introducción de esta obra— permitió a Darwin identificar diversas expresiones faciales universales, lo cual apunta a un origen común y viene a apoyar la teoría de la evolución por selección natural, que es lo que pretendía”.

La expresión de las emociones es el quinto volumen de la Biblioteca Darwin, colección dirigida por Martí Domínguez, profesor de la Universidad de Valencia, director de la revista Mètode, novelista y colaborador de prensa. De los 17 libros publicados en vida por Charles Darwin, muy pocos han sido traducidos al castellano. Más de 100 o 150 años después de su publicación, la mayor parte de la obra de Darwin sigue inédita en esta lengua. Biblioteca Darwin, coeditada por Editorial Laetoli y Universidad Pública de Navarra, se propone paliar esa desatención y publicar, en ocasiones por primera vez en castellano y otras veces en nuevas traducciones, las obras de uno de los mayores científicos y pensadores de todos los tiempos.

“Darwin era un observador meticuloso de las expresiones de los animales domésticos cercanos; además, recopilaba cuanta información podía de animales exóticos”, señala en el prólogo Jesús Mosterín, profesor del CSIC. “Observó detalladamente las diversas maneras en que expresamos nuestras emociones los animales humanos y no humanos, teniendo en cuenta todo el repertorio de fruncimiento de entrecejos, movimiento de ojos, posición de orejas, apertura de boca, erizamiento de pelos, meneo de rabo, posturas corporales, sonidos (ronroneos, gemidos) y otros síntomas. Sus observaciones son todavía frescas y en parte correctas”.

Darwin pensaba que la expresión de las emociones es universal en todos los seres humanos, que todos tenemos emociones similares, las expresamos de modos semejantes y las reconocemos en los demás sin problemas. “Aunque sus métodos de comprobación dejaban que desear —indica Morestín—, su hipótesis ha resultado ser correcta”.

Uno de los libros más accesibles

La expresión de las emociones se publicó por primera vez en 1872, aunque Charles Darwin había comenzado a recoger observaciones desde la década de 1830. Fue un éxito editorial en su época y seguramente es uno de los libros de Darwin más accesibles para el gran público, apto para que el autor utilice recursos literarios y narrativos, anécdotas y citas eruditas. La traducción de la obra que ahora coeditan Laetoli y la UPNA se ha realizado a partir de la segunda edición de 1890.

La intención de La expresión de las emociones era describir las principales acciones expresivas en el hombre y otros animales, principalmente en primates y animales domésticos, y explicar el origen y desarrollo de esas acciones. Para su trabajo, Darwin realizó numerosas observaciones en animales domésticos, en otros animales que podía observar en el Parque Zoológico de Londres y en seres humanos, incluidos sus propios hijos. Pero la mayoría de los datos procedieron de las respuestas a un cuestionario confeccionado por Darwin, que fue enviado a corresponsales cuidadosamente escogidos por su profesión (médicos, maestros, etc.) o por vivir en lugares exóticos y en contacto con culturas humanas muy especiales.

En ese sentido, Xavier Bellés, miembro del Institut de Biologia Evolutiva (CSIC-UPF) y traductor de la obra, señala que “la comparación de los resultados permitió a Darwin identificar diversas expresiones faciales universales, lo cual apunta a un origen común y viene a apoyar la teoría de la evolución por selección natural, que es lo que pretendía. Por añadidura, dicha información y su interpretación evolucionista cuestionaba frontalmente las teorías racistas de la época, que pretendían que los europeos procedían de un ancestro más avanzado que el de los “negros”.

Los expertos consideran que la influencia de La expresión de las emociones en el estudio moderno de la psicología y del comportamiento es muy clara y, de hecho, a partir de la segunda mitad del siglo XX psicólogos y etólogos en particular redescubrieron y proclamaron a Darwin como precursor de ambas disciplinas.