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[Erakundeak]

Las implicaciones sociales y laborales de la utilización de robots fue el tema de debate en la cuarta sesión del ciclo “Diálogos”

Los expertos destacaron cómo los avances en inteligencia artificial van a producir cambios que afectarán a muchas esferas de nuestra vida

Más de 140 personas asistieron este jueves a la sesión “Robots y empleo en la industria 4.0.”, cuarta del ciclo “Diálogos de ética, humanismo y ciencia” que con motivo del 30.º aniversario de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y en colaboración con Laboral Kutxa se celebra durante esta semana en el Palacio de Condestable. La revolución que ya está suponiendo el avance de la inteligencia artificial y sus implicaciones laborales y sociales fueron algunos de los aspectos analizados por los ponentes invitados (ver vídeo).

El primero en tomar la palabra fue Humberto Bustince, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la UPNA y miembro del Instituto Smart Cities (ISC). “La industria 4.0. —definió de manera sencilla— es la relación entre las máquinas y las personas para realizar tareas productivas”, y los tres pilares de esa industria serían: los sensores, para recoger gran cantidad de datos; los robots, que hoy en día son capaces de colaborar entre ellos; y los llamados robots sensitivos, que analizan una escena o una imagen, localizan los productos o interactúan con nosotros.

zoomDe izquierda a derecha, Helena Matute, Humberto Bustince y Beatriz Rodríguez.

De izquierda a derecha, Helena Matute, Humberto Bustince y Beatriz Rodríguez.

Explicó, por ejemplo, cómo con la llegada del coche autónomo van a ser necesarios menos coches (un vehículo podrá programarse para hacer distintos recorridos), menos garajes, menos taxis,… “El cambio va a ser brutal; es una revolución grande, es la llamada revolución tecnológica”. Entre sus consecuencias, advirtió del cambio en el modelo de trabajo, “nuevas formas de trabajo que pasan por formar a la gente para ello, porque habrá cantidad de nuevos trabajos que ahora ni nos imaginamos”. En este contexto, indicó también que “la inteligencia artificial no avanza más porque no sabemos realmente cómo los seres humanos tomamos decisiones”.

Por su parte, Helena Matute, catedrática de Psicología Experimental en la Universidad de Deusto, abordó las implicaciones que los robots van a tener en nuestras vidas desde el punto de vista social y relacional. “Hay robots con cuerpo físico y, desde el punto de vista de la psicología, eso es importante para que funcione bien la relación con los humanos —explicó—. Hay que atender tanto el exterior como el interior de los robots”. En ese sentido, indicó que cuando se trata de robots se habla de emoción fingida (la relación con el humano) y de emoción real (la toma de decisiones). “Se trabaja no solo en la inteligencia del robot sino en su personalidad, en su parte amigable y emocional”.

Alertó también de los problemas éticos y políticos que esto genera: “¿dónde ponemos el umbral, el límite, a las máquinas? Llega un momento en que no vamos a poder controlar las decisiones que tomen las inteligencias artificiales”. Relató cómo recientemente hubo un estudio en el que inteligencias artificiales eran capaces, tras analizar miles de fotografías, de determinar patrones y establecer qué personas eran heterosexuales y quiénes homosexuales; “es más, podían predecir qué personas podían llegar a ser delincuentes”. Por todo ello, reconoció que “lo que más me gusta, pero también me preocupa, es que los robots aprenden”.

zoomParte del público asistente a la sesión.

Parte del público asistente a la sesión.

Finalmente intervino Beatriz Rodríguez, profesora de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la UPNA, que se centró en los grandes temas relacionados con el derecho del trabajo: empleo, relaciones laborales, nuevas máquinas-trabajadores, etc. “Los robots nos van a quitar empleo, pero no solo a las profesiones manuales, pero también traerán ventajas: menores jornadas laborales, distintos tipos de contratos, nuevos empleos, nuevas situaciones de intercambios de trabajo, etc.”

Entre los problemas que habrá que resolver, se refirió a las legislaciones “que aún muy tradicionales y no están preparadas para todo el cambio que se vislumbra” y al tratamiento de los datos personales, el consentimiento y toda la información que se obtiene a raíz de esos datos, “porque no solo eso es problemático sino que lo peor es cuando otros toman decisiones por nosotros basándose en esos datos”. Y, por último, dejó planteadas algunas cuestiones sobre obligaciones y responsabilidades; por ejemplo “¿quién responderá cuando se produzcan fallos cometidos por inteligencias artificiales que piensan y aprenden?”.