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Viernes 28 de diciembre de 2007 [Publicaciones]

"En el Valle de Ansó, la presencia del euskera es abrumadora"

Según el estudio del profesor de la Universidad Pública de Navarra, Juan Karlos Lopez-Mugartza, incluido en el último número de la revista "Huarte de San Juan"

"El euskera ha sido la lengua propia de los valles navarros orientales y de los valles bearneses y aragoneses limítrofes hasta época relativamente reciente". Así lo señala el profesor Juan Karlos Lopez-Mugartza Iriarte en el estudio "Sobre Salvatierra de Esca, Aragón y el euskera", incluido en el número 9 de la revista "Huarte de San Juan", Filología y Didáctica de la Lengua, de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pública de Navarra.

La revista "Huarte de San Juan" incluye, además del citado trabajo, otros cuatro estudios de temática diversa: "Apuntes sobre el léxico y la paremiología de algunos valles pirenáicos", de Orreaga Ibarra Murillo; "El tratamiento del léxico en dos currículos de la Enseñanza Secundaria Obligatoria: una mirada desde el español como L2", de María Victoria López Pérez; "En busca de la identidad", de Consuelo Barrera García; y "El Espacio Europeo de Educación Superior y la Fonética del Inglés", de Amparo Lázaro Ibarrola. El precio de la revista es de 15 euros.

Lopez-Mugartza Iriarte, profesor del área de Filología Vasca del Departamento de Filología y Didáctica de la Lengua, recuerda en su estudio cómo toda la zona de Salvatierra de Esca hasta los confines de Petilla de Aragón (Navarra) pertenecieron eclesiásticamente a la Diócesis de Pamplona hasta 1785 y estuvieron muy ligados con el devenir histórico de Navarra. "Esta circunstancia y el hecho de ser pueblos de la ribera del Aragón tuvo como consecuencia que comunidades lingüísticamente y culturalmente diferentes tuvieron que tener, necesariamente, una intensa relación en muchos órdenes de la vida, en el lingüístico también".

En ese contexto, mantiene que "el euskera pervivió en Aragón hasta hace no mucho, acaso hasta el siglo XVI o, incluso, XVII" y que, por ejemplo, en el Valle de Ansó "la presencia del euskera es abrumadora y se hace todavía más patente en los posibles despoblados de Zuriza y Linza en los que la toponimia vasca alcanza porcentajes muy elevados".

En opinión del profesor Lopez-Mugartza Iriarte, "está clara la influencia del navarro-aragonés en la toponimia de Roncal, pero también lo está, de desigual manera, la pervivencia del euskera en la toponimia vasca de algunos valles como Ansó, donde casi una quinta parte de los topónimos son de esta procedencia". En cualquier caso, recalca que "la irrupción del romance navarro-aragonés en épocas bajo-medievales no pudo suponer la inmediata desaparición del euskera sino la creación de espacios bilingües en los que convivieron ambas lenguas".

Así, explica que por ejemplo en el Valle de Roncal "el bilingüismo fue un estado natural que se refleja en la toponimia de la zona, utilizándose el euskera para usos familiares y sociales dentro del valle y fuera de él con los valles vascófonos y utilizando el romance para relacionarse con los valles romanzados de Ansó, Valdonsella (estos también, a su vez, presumiblemente bilingües en época medieval) y Ribera de Navarra".

"Las necesidades desde épocas muy temprana de salir fuera del Valle por razones de pastoreo o para realizar transacciones comerciales ligadas a la madera y al tránsito de almadías, obligó a los roncaleses desde épocas medievales a conocer a fondo el romance navarro-aragonés propio de los lugares con los que debía mantener relación comercial", señala Juan Karlos Lopez-Mugartza. Del mismo modo, "Salvatierra de Esca fue un lugar de paso para muchos roncaleses y habitantes de Castillonuevo que, muchas veces, allí se asentaron. Otros muchos pudieron haber aprendido la lengua de labios de sus vecinos en las largas estancias en las montañas, en contacto con roncaleses, suletinos y salacencos".