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"La relación secular de Roncal en Navarra y de Ansó en Aragón con los demás valles vecinos creó una sociedad perfectamente adaptada al biling├╝ismo, como refleja su toponimia"

Así lo señala el profesor de la Universidad Pública de Navarra Juan Karlos López-Mugartza en su tesis doctoral "Erronkari eta Ansoko toponimiaz"

zoomEl profesor Juan Karlos López Mugartza, autor de la tesis

El profesor Juan Karlos López Mugartza, autor de la tesis

La relación secular del Valle de Roncal en Navarra y del Valle de Ansó en Aragón entre sí y con sus vecinos "supuso la configuración de una sociedad perfectamente adaptada al bilingüismo y con reflejo claro de esta realidad en la toponimia" señala el profesor de la Universidad Pública de Navarra Juan Karlos López-Mugartza en su tesis "Erronkari eta Ansoko toponimiaz" por la que obtuvo el título de Doctor en Lingüística y Estudios Vascos.

El trabajo, dirigido por el Director del Departamento de Lingüística y Estudios Vascos y Director de la Comisión de Investigación de la Real Academia de la Lengua Vasca - Euskaltzaindia Henrike Knörr Borràs, fue defendido en la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea y obtuvo la máxima calificación, sobresaliente cum laude por unanimidad de un tribunal presidido por Txomin Peillen Karrikaburu, catedrático de la Universidad de Pau y de los Países del Adour y Académico numerario de pleno derecho de la Academia de la Lengua Vasca - Euskaltzaindia.

El profesor del área de Filología Vasca del Departamento de Filología y Didáctica de la Lengua de la Universidad Pública de Navarra Juan Carlos López-Mugartza Iriarte, realizó estudios de Filología Vasca por la Universidad del País Vasco. Miembro de la primera Comisión de Normalización Lingüística de la Universidad Pública de Navarra (1994-96) su vida investigadora ha estado vinculada al estudio de la toponimia, temática sobre la que ha publicado diferentes artículos en revistas especializadas.

Ha coordinado la edición o ha sido coautor de los libros titulados Pamplona se dice Iruñea (1987, Iruñeko Udala); Euskara eta Nafarroa (1991, Nafarroako Gobernua); Vascuence y Romance: Ebro-Garona, un espacio de comunicación (2004 Nafarroako Gobernua); y Homenaje a Ángel Urrutia / Angel Urrutiari omenaldia (2005, Nafarroako Unibertsitate Publikoa).

Además ha sido miembro del Tribunal de Toponimia de Pamplona (1998) en representación de la Universidad Pública de Navarra. Asimismo ha sido vocal por Navarra de Euskal Idazleen Elkartea (Asociación de Escritores Vascos) y es, en la actualidad, vocal de euskera del Ateneo Navarro/Nafar Ateneoa y vicepresidente de la Asociación de Profesores Universitarios EIRE.

El profesor Juan Karlos López-Mugartza ha destacado además en su faceta literaria por la que ha recibido diversos premios como el de Poesía de Euskaltzaindia en 1993, una mención de honor del Premio "Xalbador" de Poesía o el premio "Aizu!" de relato corto en 1985. Además ha sido colaborador de la emisora de radio en euskera de Pamplona Euskalherria Irratia y del suplemento universitario del periódico Egunkaria. Actualmente colabora con las revistas de poesía "Maiatz" y "Hatsaren Poesia" de Senpere (Laburdi). Además ha sido miembro del comité organizador del Primer Congreso de Poesía Navarra (2006).

Punto de encuentro de culturas

El estudio de la toponimia del Valle de Roncal en Navarra y del Valle de Ansó en Aragón demuestra que "el límite oriental de Navarra ha sido secularmente punto de encuentro de varias culturas diferentes con necesidades comunicativas similares (ligadas al pastoreo, labranza y explotación forestal), pero expresadas también en diferentes lenguas, unas de origen romance, el navarro-aragonés y el gascón, y otras de origen prerromano, los dialectos de la lengua vasca denominados salacenco, roncalés y el suletino" explica el profesor López-Mugartza.

En este sentido, señala "el euskera ha sido la lengua propia de los valles bearneses y aragoneses limítrofes con Navarra hasta épocas medievales relativamente tardías. La irrupción del romance navarro-aragonés en épocas bajo-medievales no supuso la inmediata desaparición del euskera sino la creación de espacios bilingües en los que convivieron ambas lenguas. Así, al igual que el nacimiento del gascón no supuso la desaparición absoluta del euskera en todas las poblaciones bearnesas de los valles de Barétous y Aspe, la llegada del romance navarro-aragonés en el siglo VIII a Navarra y a los lugares más orientales del Alto Aragón no supuso la inmediata pérdida del euskera en estas zonas. Al contrario, el euskera se mantuvo en estos valles a pesar de la presencia romance, como lo prueba el hecho de que el euskera siguiera vivo en el Romanzado y en las tierras pecheras del monasterio de Leyre".

En la tesis doctoral el profesor López-Mugartza estudia esta relación secular con los valles romanzados, por una parte, y con los valles vascófonos, por otra, lo que "supuso la configuración de una sociedad perfectamente adaptada al bilingüismo y con reflejo claro de esta realidad en la toponimia". Así en el trabajo, este investigador demuestra "la influencia que el navarro-aragonés ha tenido sobre la toponimia roncalesa y, de igual manera, la influencia que el euskera ha ejercido sobre la toponimia ansotana".

Así del estudio comparado de la toponimia de la zona se infiere que "el euskera de Ansó participaría de características semánticas y morfólogicas comunes al euskera que utilizaban en Roncal en la época bajomedieval. Además la existencia de toponimia vasca solo comprensible a la luz de la etimología popular invita a pensar que en el siglo XV el euskera debía ser todavía lengua viva en varios despoblados del Valle de Ansó y aún, quizás, en barrios de la propia capital en épocas relativamente tardías".

Un dato revela estas conclusiones. "La toponimia vasca de esta parte de Aragón encontrada, alcanza al 25% de los topónimos estudiados abarcando desde los primeros documentos del año 1272 guardados en el Archivo Municipal de Ansó, hasta nuestros días".

De hecho el Valle de Ansó, "la presencia del euskera es abrumadora y se hace todavía más patente en los posibles despoblados de Zuriza y Linza-Apaliroa en los que la toponimia vasca alcanza porcentajes inferiores pero cercanos a los de las poblaciones vascas limítrofes". Además "la toponimia vasca avanza por el cordal pirenaico hacia el occidente e irrumpe en el valle de Guarrinza (Gorrintza), propiedad de Ansó, y en su mancomunado facero con la Bal d'Echo, lugares en los que la toponimia vasca sigue manteniendo elevados porcentajes, lo que indica una pervivencia hasta épocas medievales relativamente tardías de la lengua vasca".

Si bien es cierto que el romance comenzó a desarrollarse en la zona ya en los albores del siglo VIII, el autor señala que "esto no obsta para que el euskera siguiera vivo en estos valles aragoneses y bearneses. De hecho en Béarn (Gascuña) con un porcentaje de toponimia no superior al 10% existen todavía en la actualidad pueblos con barrios vascófonos muchos de ellos autóctonos y no fruto de emigraciones vascas posteriores".

Bilingüismo en Roncal

Por otra parte, el euskera del Valle de Roncal convivió desde épocas medievales con el romance navarro aragonés, el gascón y los dialectos vascos de Salazar y de Sola o Soule (Zuberoa). De ahí que "el bilingüismo fuera un estado natural que se reflejaba en la toponimia de la zona, utilizándose el euskera dentro del valle para usos familiares y sociales y fuera de él para relacionarse con sus vecinos de otros valles vascófonos y utilizando el romance para relacionarse con los hablantes de los valles romanzados vecinos de Ansó, Val d'Onsella, Valle del Aragón (estos, a su vez, presumiblemente con enclaves bilingües) y Ribera de Navarra".

Otra razón de este bilingüismo radicaba en que "la necesidad desde época muy temprana de salir fuera del Valle de Roncal por razones de pastoreo o para realizar transacciones comerciales ligadas a la madera y al tránsito de almadías, obligó a los roncaleses a conocer a fondo el romance navarro-aragonés propio de los lugares con los que debía mantener relación comercial sin perder por ello su lengua original e identitaria".

Estas circunstancias se obvian explica el autor "y no se suelen tener en cuenta en la mayoría de mapas lingüísticos que se realizan sobre la pérdida del euskera en los que las mugas del euskera fijadas para el siglo VIII se suelen hacer coincidir ya, y de manera prematura, con las mugas administrativas actuales de Navarra".